Las principales aportaciones al texto, que fue aprobado por
Sanidad y los sindicatos sin el apoyo del sector médico de Cemsatse y de
Aemir
(ver DM del 10-II-2006), inciden en un incremento retributivo para
la jornada ordinaria y las guardias que supere la actual propuesta (de
1.060 euros mensuales) y la regulación de una jornada máxima que no
alcance las 79,5 horas semanales como se deduce del texto en su supuesto
máximo (si las siete guardias de tope fueran todas 24 horas).
"Nuestra intención es agotar la vía de la palabra escrita antes de
recurrir a otras medidas de presión", afirma la presidenta de Aemir,
Belén Alonso.
Para el presidente de Semergen, Julio Zarco, resulta fundamental
que el documento regule los aspectos formativos del residente, "que no
se pueden desligar de los laborales". A su juicio, el inicio del trámite
parlamentario abre la oportunidad para "pactar y ordenar los contenidos
docentes". De la misma opinión es el vicepresidente de Semfyc, Asensio
López, para quien el ministerio "debe darse cuenta de que ha cometido un
error". López señala que "si hay que dar un paso atrás y plantear un
nuevo borrador, habrá que hacerlo".
Entre las alegaciones CESM quiere introducir la figura del tutor,
"el facultativo senior que les sirva de referencia y contribuya, en
alguna medida, a descargarles de la gran responsabilidad que entrañan
muchos de sus actos médicos, en particular los que se llevan a efecto
dentro de las áreas de urgencias".
La confederación no descarta recurrir a medidas de presión, según
ha señalado el vicesecretario de CESM-Madrid, Joaquín Pérez Argüelles.