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Los Médicos Valencianos rechazan la colegiación obligatoria

EL MÉDICO INTERACTIVO

Los resultados de una encuesta llevada a cabo por CESM-Valencia confirman que sólo el 9 por ciento de los médicos valencianos considera que la colegiación debe seguir siendo obligatoria

Redacción

Un 96 por ciento de los mismos considera que, en la Comunidad Valenciana, existe un proceso de privatización de la Sanidad Pública


Valencia (17-03-09).- Según los resultados de una encuesta llevada a cabo por CESM-Valencia, sólo el 9 por ciento de los médicos valencianos considera que la colegiación debe seguir siendo obligatoria. Asimismo, la encuesta ha puesto de manifiesto que un 96 por ciento de los mismos considera que, en la Comunidad Valenciana, existe un proceso de privatización de la Sanidad pública.

Otro de los aspectos abordados por esta encuesta, que ha sido realizada a 500 médicos valencianos en el ejercicio 2008, radica en que, vistas sus condiciones actuales de ejercicio profesional, un 30 por ciento de los encuestados no volvería a estudiar la carrera de medicina si pudiera volver atrás en el tiempo.

Por otra parte, sólo el 18 por considera que existe actualmente un grave déficit de facultativos.

Para obtener estos resultados se han realizado 500 encuestas aleatorias siendo el médico-tipo un profesional de mediana edad. “Hemos tenido en cuenta a los MIR en la muestra, de modo que un 37 por ciento de los encuestados tiene menos de 40 años mientras que el resto se distribuye de modo irregular desde los 41 a los 70 años. Si bien los menores de 30 años representan el 18 por ciento de los encuestados (MIR y recién especializados) los mayores de 60 suponen un 25 por ciento lo que avalaría cierto temor a la jubilación de profesionales en los próximos 5-10 años, sobre todo en el caso de que se aplicase la jubilación forzosa a los 65 años”, aseguran en CESM-Valencia.

La franja de edad desde los 41 a los 59 años agrupa al 57 por ciento de los encuestados y, a su vez, el 53 por ciento de ellos tendría más de 50 años. De todo ello se derivaría un ritmo de jubilaciones en torno a las 300-600 anuales (según edad del retiro) mientras que la reposición según las plazas ofertadas en las Universidades de Valencia y Elche se encuentra para 2008 en 405 anuales (estimando una tasa aproximada de fracaso del 10 por ciento), siendo previsible un crecimiento moderado en próximos cursos.

Por todo lo anterior parece necesario reflexionar serenamente acerca de las necesidades futuras de especialistas y eventualmente proceder a incrementar, si resultase objetivamente imprescindible, la oferta de plazas de licenciatura. “Pero no parece justificada la creación inmediata de nuevas Facultades”, de acuerdo con el comunicado emitido por la organización sindical.

En España existen 0,6 Facultades de Medicina por cada millón de habitantes (más que en Estados Unidos, Alemania o Gran Bretaña) y un número de estudiantes por cada 10.000 habitantes de 1,5 (cuando la UE y la OMS recomiendan 1). Según el presidente de la Confederación de Decanos de Medicina, José María Peinado, la realidad española en este terreno “sólo puede compararse a situaciones como la de Cuba”.

Por ello, ante la exigencia de nuevas Facultades, CESM-CV alberga el temor de que la Administración persiga crear una situación de desempleo en el sector, tal y como existía durante la plétora de médicos de los años 80, que le permita gestionarlo de modo arbitrario. Sería una alternativa a la importación de facultativos extracomunitarios pero con una formación de alta calidad y la misma tendencia a la reducción de exigencias laborales o retributivas. El resultado sería el sueño de cualquier gestor: una sanidad de élite a muy bajo coste gracias a la proletarización de la medicina.

CESM- Valencia considera que la fidelización de los profesionales resulta una medida mucho más digna y eficaz a corto plazo para superar el déficit actual y futuro que, además, sólo afecta al sistema sanitario público y refleja un malestar profesional de fondo. Porque, en términos absolutos, no faltan médicos en España: “En realidad ocupamos los primeros lugares de la UE y duplicamos el número de facultativos de Estados Unidos o Gran Bretaña”, aseguran. Lo que ocurre es que sólo la mitad de los médicos en activo trabajan para la Sanidad pública porque ni sus salarios son envidiables ni la sobrecarga laboral se encuentra compensada mediante sistemas participativos de gestión que involucren a los profesionales.

Con 4,15 médicos por 1.000 habitantes en el conjunto nacional, 3,81 en nuestro ámbito autonómico y una media europea que no supera los 3,5 no puede hablarse con propiedad de déficit de facultativos sino de una desincentivación del trabajo en los centros públicos, con lo cual lo que obtenemos es, junto al éxodo médico a otros países, una parte de la profesión sumergida que no es visible en los indicadores públicos.

Reflotar a esos miles de profesionales mediante ofertas de plazas laboralmente atractivas, bien remuneradas y flexibilizando las dedicaciones debería ser la prioridad de cualquier gobierno. “Porque nadie va a pensar en ejercer en un modelo donde la gestión sanitaria se esté privatizando y, en consecuencia, cada vez quede menos espacio para la relación estatutaria, única que garantiza la estabilidad en el puesto de trabajo y la autonomía de la relación médico-enfermo”, afirman.

Por otra parte, en el comunicado también se destaca que la feminización de la medicina es un hecho que resulta más evidente en las franjas de edad más jóvenes. A nivel estatal, las nuevas matriculaciones en las Facultades de Medicina alcanzan un 70 por ciento de mujeres, las que ejercen representan un 48 por ciento de la profesión y se prevé que alcancen el 60 por ciento en 2030. Las especialidades más feminizadas han sido tradicionalmente las de Medicina Familiar y Pediatría, si bien se extiende con rapidez el abanico de opciones.

Por lo que se refiere a la temporalidad en la Sanidad pública valenciana, se situaría en un 48 por ciento. “Se trata de una cifra absolutamente inaceptable, en parte conscientemente mantenida como medio de control laboral y también con la finalidad no confesada de alimentar laboralmente a los nuevos centros bajo concesión administrativa. El resultado, sin embargo, no es sino el creciente desinterés de las nuevas generaciones de médicos por la Sanidad pública, lo que avala la ineptitud manifiesta de sus responsables”, afirman.

No obstante, dado que el periodo MIR es por definición temporal, se han analizado exclusivamente los datos referidos al personal especialista. En este último caso, de 433 respuestas la temporalidad afectaría a 175 (40 por ciento). Estas cifras supondrían un número de médicos en precario superior a los 3.000, lo que coincide con las denuncias reiteradas de CESM-CV al respecto y cuestionan por insuficiente la OPE 2005-2007 recientemente anunciada.

Por otra parte, en la encuesta se destaca que el 87 por ciento de los encuestados sigue sin sentirse satisfecho con la contraprestación económica que recibe por su trabajo lo que indica que la cuestión retributiva seguirá ocupando un lugar central a corto y medio plazo. Por lo tanto, para un sindicato médico la apuesta de futuro va a seguir pasando en gran medida por implementar mecanismos e instrumentos de dignificación económica. No obstante el porcentaje de facultativos que consideraban bajas sus retribuciones era en 2006 de un 95 por ciento (7 puntos porcentuales por encima de los resultados actuales), lo que parece indicar que se está notando el efecto de la Carrera Profesional (que afecta a más profesionales tras el fin de la OPE extraordinaria) y de la subida de las guardias derivada de los Acuerdos de 2007.

La denominada carrera profesional ha supuesto el mayor incremento retributivo en los últimos años, aunque solamente para los facultativos con plaza fija en el sistema sanitario público. Y el problema es que esta mejora económica ha dejado fuera a una cantidad “inaceptable” de facultativos dado que los niveles de temporalidad se encuentran todavía en torno al 35 por ciento y que además en el Grado 0 (que en la práctica coincide con el MIR) no se percibe cantidad alguna. “Quizá por ello el 38 por ciento de los encuestados valoran negativamente nuestro modelo de carrera a pesar de las ventajas en el acceso casi automático que presenta. Llama la atención, además, que para un 25 por ciento de los encuestados lo más importante de una carrera tendrían que ser las diferentes funciones asociadas a cada grado (actualmente inexistentes) y para un no despreciable 11 por ciento el prestigio que pudieran conllevar. O sea que, aunque resulte asombroso, la carrera representa principalmente dinero para un 63 por ciento, mientras que el resto priorizaría algún elemento adicional de motivación”.

 

 

 

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