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DIARIO MÉDICO

Tribuna. Urge reforzar la interlocución con el sindicalismo médico

La crisis que padece el SNS obliga a reforzar la interlocución entre la Administración y los legítimos representantes sindicales de los médicos. El autor denuncia que la recesión económica ha situado en un segundo plano las reivindicaciones socioeconómicas de los profesionales.

Andrés Cánovas - Lunes, 20 de Abril de 2009

La sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) se encuentra en discusión y por ello se han habilitado últimamente diversos instrumentos para analizar la situación real.

Desde el pacto sanitario propuesto por el Ministerio de Sanidad hasta el Foro de la Profesión Médica, de heterogénea promoción, los intereses parecen converger en torno a una serie de temas compartidos: carencia de facultativos en las comunidades autónomas, gestión del conocimiento, calidad asistencial, profesionalismo, buena praxis médica, homologación de titulaciones (tanto de la licenciatura como de la especialidad), regulación demográfica, competencias entre categorías y elaboración de un adecuado registro de profesionales.

  • El origen de la crisis sanitaria no está en nuestro modelo sino en la forma de desarrollarlo: en el escaso papel reservado en él a los médicos y en la consiguiente insatisfacción de los profesionales sanitarios

Todas estas cuestiones tienen una importancia que no conviene minimizar, pero lo que se ha ganado en complejidad con respecto al número y enjundia de las materias debatidas se puede haber perdido en la naturaleza del propio debate.

Ultimamente, la realidad innegable de la recesión económica ha situado en un segundo plano -con la aquiescencia de casi todos los actores afectados- las reivindicaciones sociolaborales y retributivas de los facultativos españoles.

Como consecuencia (que defendemos no inevitable), vivimos un aparente repliegue del sindicalismo médico, formalmente refugiado en una semántica más propia de las corporaciones colegiales, las instituciones formativas o las sociedades científicas. Y, sin embargo, creemos que ninguno de los problemas que aquejan a la sanidad pública española pueden siquiera plantearse sin contar con una instancia representativa de los propios médicos.

Defendemos, además, que las únicas organizaciones que en nuestro país pueden resultar representativas de un colectivo que ejerce su profesión de forma dependiente son los sindicatos. Obviamente, la Medicina existe más allá de las relaciones laborales de sus protagonistas, pero mientras estemos hablando de estas últimas, son los sindicatos -y sólo ellos- los que se encuentran legitimados para establecer negociaciones y, eventualmente, alcanzar acuerdos laborales.

  • Muchos médicos prefieren huir de gestores que, en su ignorancia y servilismo partidista, han causado en el SNS un daño similar al que muchos brokers han infligido en el sistema financiero

La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos debe, por tanto, aspirar a constituirse en el eje vertebrador de la mayoría médica asalariada que trabaja para el Sistema Nacional de Salud. Puede ser el momento de que el sindicalismo médico se redescubra a sí mismo y delimite claramente sus funciones, colaborando con quienes resulte necesario, pero sin perder de vista la función de los órganos de representación en nuestro ordenamiento jurídico, que no es otra que la defensa de los trabajadores frente a quienes les emplean.

Frustración del profesional
La sanidad pública española vive un momento de aparente déficit de facultativos, en el inexplicable marco de una precariedad laboral intolerable, de un progresivo proceso de privatización de la gestión del sistema sanitario, de un marco retributivo insuficiente y de un porcentaje de médicos en función de la población que, paradójicamente, se encuentra por encima de la media de otros países europeos.

Quizá sea este contexto el que pueda explicar la carencia percibida de unos profesionales que, siendo objetivamente abundantes en nuestra sociedad, prefieren huir de gestores que, en su ignorancia y servilismo partidista, han causado en el SNS un daño similar al que muchos brokers han infligido al sistema financiero mundial.

Porque el origen de la crisis sanitaria no depende de nuestro modelo, sino del modo de desarrollarlo, del escaso papel reservado en él a los médicos y de la consiguiente insatisfacción profesional en el ámbito funcionarial especial establecido por el Estatuto Marco (que se nos impuso como de alcance universal, cuando lo que exigíamos era la elaboración de uno específico para personal facultativo que eliminara muchos despropósitos pero respetase las mejoras alcanzadas).

Fidelizar médicos
Para incorporar a los facultativos a la gestión del sistema sanitario, los poderes públicos deben llevar a cabo de un modo consecuente lo que proclaman, y proceder a la fidelización de los médicos del SNS (mediante una mejora de las condiciones laborales y de jornada, el establecimiento de un nuevo modelo retributivo, la reorganización del trabajo...). Y todo ello abriendo mecanismos de interlocución con sus sindicatos representativos.

Existen dos vías que pueden y deben explorarse. La primera es la constitución de consejos de la Profesión, vinculantes para las partes, con representatividad sindical de base afiliativa (lo que requeriría la ratificación posterior de sus acuerdos en las correspondientes mesas sectoriales). La segunda vía consiste en aplicar lo que la legislación ya contempla para colectivos singulares: proceder a la creación de colegios electorales propios para los médicos (lo que resultaría plenamente racional, aun previendo las interesadas reacciones en contra). En cualquier caso, debería al menos resultar exigible la creación de un colegio electoral especial para los profesionales sanitarios (de modo análogo a lo que ya ocurre en Educación con el personal docente y el no docente).

En último extremo, lo que la Administración sanitaria necesita y a los ciudadanos urge es que haya una interlocución sindical médica para poder iniciar un verdadero proceso de diálogo con los auténticos representantes de los facultativos, es decir, con aquellas organizaciones a las que los médicos voluntariamente se afilian y a las que mayoritariamente votan.

Sólo la CESM cumple con todos esos requisitos a escala nacional. Y, sin tal legitimidad, ninguna negociación resultará posible ni aparecerá como legalmente viable.

Presidente de CESM y secretario general del Sindicato Médico de la Comunidad Valenciana

 

 

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