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La FEMS denuncia que España es
el país de la OCDE que menos gasta en Sanidad
La calidad
asistencial no se resiente por ello, pero es a costa de los sueldos de
los médicos
“Ni
siquiera el Reino Unido, que hasta hace poco, y tras los recortes de
Margaret Thatcher, llegó a ocupar el farolillo rojo, libra ya a España
de estar a la cola en gasto sanitario entre el conjunto de los países
de la OCDE”, aseguró hoy el secretario general de la Confederación
Estatal de Sindicatos Médicos, doctor Carlos Amaya, al inicio de una
reunión en Madrid de las organizaciones homónimas europeas.
El
representante de la CESM, que agrupa actualmente a unos 40.000
facultativos españoles, añadió que “con alrededor de un 7% del
producto interior bruto dedicado a gasto sanitario (porcentaje al que
colabora el sector privado en casi un 30%), nuestro país ha venido
perdiendo posiciones en la última década no ya frente a naciones como
Estados Unidos (donde se dedica el 14% del PIB), sino incluso frente a
otras de nuestro entorno más inmediato, como pueda ser el caso de
Alemania o Francia, en las que el porcentaje de PIB invertido en la
asistencia a sus ciudadanos supera ya el 10%”.
Aún
más significativas son, a su juicio, las conclusiones del informe
‘Panorama de la Salud 2001’, elaborado por la OCDE, organización en la
que, como se sabe, se incluyen los países más desarrollados del
planeta. Según este informe, España desembolsó tan sólo 1.062 € por
cada ciudadano en 1998, frente a los 2.101 € que supuso la atención de
un alemán o los 1.820 de un ciudadano francés o de los Países Bajos.
A la
cabeza de gasto per cápita en la OCDE figuraría Estados Unidos, con
más de 3.000 € anuales, mientras en el lado opuesto, aunque por encima
de España, están Portugal y el Reino Unido, que dedican unos 1.300 €
anuales por habitante.
Bajos sueldos
Frente al hecho de que,
pese a la escasa inversión en sanidad, la calidad asistencial que se
presta en España sea reconocida por la OMS como una de las mejores del
mundo, el doctor Amaya señaló que ello “es a costa, entre otras
razones, de nuestros sueldos, que son los más bajos de la UE”. A tal
efecto, señaló que las “tímidas” subidas retributivas que se han
producido recientemente en algunas comunidades autónomas tras la
asunción de las competencias sanitarias “deberían ser el inicio de un
proceso de convergencia salarial que termine igualándonos con nuestros
colegas de la UE”.
Según datos de la CESM, el
salario medio de los más de 60.000 médicos españoles que trabajan para
la sanidad pública se sitúa en torno a los 33.000 € anuales al inicio
de su vida activa, frente a los 80.000 que percibe un profesional, los
50.000 de un alemán o austríaco o los 40.000 de un francés. No
obstante, la diferencia se nota aún más hacia el final de la carrera,
dado que en España el incremento a lo largo de la vida profesional
apenas llega al 10%, mientras que en Austria, Francia o Italia o
Portugal tiende a duplicarse en razón de los derechos atribuidos por
antigüedad y méritos profesionales.
“Un caso sintomático es
el de Portugal, donde los médicos parten de un salario ligeramente
superior al nuestro pero finalizan su vida activa con una retribución
media de 60.000 € que ya quisiéramos nosotros”, comentó en este
sentido el doctor Carlos Amaya. |