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Valencia, 21 de
febrero de 2006
MANIFIESTO DE CESM-CV POR LA UNIDAD SINDICAL DE LOS MÉDICOS VALENCIANOS
Hace ya algún tiempo el Sindicato Médico de Alicante,
el Sindicato Médico de Castellón y el Sindicato Médico Independiente de
Valencia decidieron unificarse en una formación de ámbito
autonómico adherida a la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos
(CESM). Las ventajas obtenidas son de dos tipos: las que se derivan de la
proyección estatal e internacional que la Confederación proporciona y
aquéllas que pueden atribuirse al hecho de que la fusión de los tres
componentes iniciales ha dado lugar a una realidad que va mucho más allá
de una mera suma aritmética. El Sindicato Médico de la Comunidad
Valenciana goza ya de una entidad orgánica, de un prestigio mediático y de
una representatividad profesional indiscutidas.
Los médicos representamos en torno a un 20% de los
trabajadores al servicio de las instituciones sanitarias dependientes de
la Consellería de Sanidad (teniendo en cuenta para este cómputo tanto las
plazas de plantilla como aquellas que se tienen como eventuales aún cuando
sea evidente su estructuralidad). Además, las diversas administraciones
han venido reconociendo nuestro carácter estratégico como motor del
sistema sanitario y así lo han proclamado repetidamente. Pero, desde
un punto de vista estrictamente cuantitativo, somos evidentemente una
minoría, y el modelo de representación vigente, al contrario de lo que
sucede en otros ámbitos (como por ejemplo en Educación donde el grueso de
los asalariados son enseñantes), sitúa a los médicos en clara
desventaja frente al resto de los trabajadores del sector (casi la
mitad de los cuales no son, además, «profesionales sanitarios» en sentido
estricto). Todo ello plantea problemas importantes para la Sanidad
Pública, que repercuten en sus niveles de calidad, al no poder la
administración apoyarse en sus profesionales más cualificados para
introducir los cada vez más necesarios elementos de cogestión y
desburocratización.
Es necesario conseguir que los facultativos
constituyamos el eje de una necesaria y nueva mayoría sindical
profesional que pueda plantear una efectiva interlocución sobre el
terreno de una gestión sanitaria moderna y ágil que solo nosotros
estamos en condiciones de compartir. Y ello desde el previo reconocimiento
de nuestros derechos y peculiaridades, porque no es justo un demagógico
igualitarismo cuando deben tratarse realidades profesionales diferenciadas.
Los médicos aportamos mucho al sistema y cada vez somos más conscientes,
junto a nuestros pacientes, de lo poco que recibimos a cambio.
En la Comunidad Valenciana los problemas enunciados
se agravan ante el hecho de una división sindical médica que, si en
algún momento pudo responder a causas legítimas, hoy carece ya de una base
real en la que sustentarse. Simplemente, ya nadie puede explicar qué
programa o cuáles actitudes separan al Sindicato Médico de la Comunidad
Valenciana (CESM-CV) de otras formaciones profesionales que, desde el
mayor respeto a la libertad sindical, consideramos tratan de establecer
artificiales distancias con nosotros. Las diferencias estratégicas que
aún pueden observarse se deben más a los medios con que cada uno cuenta a
la hora de actuar que a planteamientos de fondo. El mayor o menor
«radicalismo» o la mayor o menor propensión a «negociar» se deben
fundamentalmente no a lo que cada uno «quiere hacer» sino a lo que
efectivamente «puede hacer» en función de su presencia en las
correspondientes instancias de representación. Por ello, más allá de
personalismos o históricas afrentas, que nada dicen a las nuevas
generaciones, y superando fáciles descalificaciones de carácter
electoralista, habrá que reconocer que es mucho más lo que nos une que
lo que nos separa.
No puede admitirse por más tiempo que el enemigo de
los médicos sean ellos mismos y su incapacidad para ponerse de acuerdo en
las grandes cuestiones sobre las que existen más que sobradas bases para
la coincidencia. No resulta de recibo que las relaciones entre fuerzas
sindicales médicas sean prácticamente inexistentes mientras cada una de
ellas dialoga sin mayores problemas con sindicatos que representan a otros
colectivos. Debe cesar el bochornoso espectáculo de una lucha electoral
sindical que se establece en términos de competencia entre compañeros
renunciando a la defensa solidaria de los intereses de todo el
colectivo. Debe imperar la cordura y nos consta que la mayoría de los
médicos son personas sensatas que no van nunca a aceptar ser manipulados
en nombre de nuestras domésticas disputas. Así parecen haberlo demostrado
los facultativos de Cataluña y Madrid al dar por cerrados episodios de
desencuentro en ocasiones más complejos y prolongados.
El Sindicato Médico de la Comunidad Valenciana
(CESM-CV) quiere contribuir a este necesario esfuerzo de humildad y
reflexión haciendo un llamamiento público a todas las organizaciones
sindicales médicas, a todas las plataformas médicas integradas en otras
entidades y a todos los médicos en general para, mediante la convergencia
de posiciones, construir sin más demora la unidad sindical de los
médicos en una sola organización independiente, democrática y plural.
Más allá de los programas concretos, esta empresa unitaria es la que en
mayor medida puede resultar útil a nuestro colectivo y a ella nadie en su
sano juicio puede oponerse. Llamamos en particular a los compañeros del
SIMAP a asumir también como propio este desafío del que solo beneficios
podrán obtener los médicos valencianos. Apelamos también a éstos para
hacerlo posible presionando si es necesario a sus líderes sindicales para
forzarles al diálogo y la unidad.
Frente a los poderes públicos, debemos incrementar
nuestra fuerza de presión y negociación para lograr mejores acuerdos y
avances más profundos para todos. Eso exige que no aparezcamos divididos
en las próximas elecciones sindicales. Desde CESM-CV apostamos porque no
sea así y, con generosidad, respetando en todo momento la libertad de
elección, nos mostramos abiertos a la apertura inmediata de
negociaciones de unificación. Sabemos que podemos encontrarnos con una
negativa o con la mera indiferencia pero asumimos el reto, conscientes de
que quienes realmente no pueden permitirse el precio de la desunión,
quienes pagarán las consecuencias de un fracaso en este terreno, serán
nuestros compañeros en los centros de trabajo. Por ellos, más allá del
«patriotismo de las siglas», resulta imprescindible que se imponga un
espíritu unitario, un clima de confianza y, en definitiva, el sentido
común.
COMITÉ EJECUTIVO
Sindicato Médico de la
Comunidad Valenciana (CESM-CV)
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