Era algo cantado que en el último Concurso de
Traslados se verían involucrados muchos altos cargos de libre
designación. Y cuando el poder público se pone al servicio de
intereses privados se coloca la primera piedra de la corrupción. No es
algo aún perceptible de un modo generalizado por parte de los
ciudadanos, pero las bases ya existen y se desarrollan en la dirección
esperada (la única posible cuando la semilla se riega adecuadamente).
Hoy y aquí, en la Comunidad Valenciana, tras el eufemismo de «servir
al pueblo», la política parece consistir en escalar posiciones que, en
condiciones normales, serían inalcanzables. El gestor del bien común
vela en realidad por su «bien particular». Désele a ello la cobertura
legal necesaria y quedará materializado el milagro.
En la eterna y dinámica contradicción entre lo
público y lo privado hemos llegado al punto de poner el primero a
disposición del segundo. Así ocurre en Alcira, donde el despido, ese
que algunos dicen no afecta a los médicos, se ha utilizado desde una
plataforma de gestión empresarial contra los derechos constitucionales
de la mujer médico y madre. Esas son las maravillas que encierra la
«laboralización» del médico, esa es la caja de Pandora que ahora nos
descubre sus secretos encarnada en la Ley de Ordenación Sanitaria y las
«nuevas fórmulas de gestión». Pero... ¿nuevas?: no lo son tanto.
Vienen aplicándose desde hace mucho tiempo. Al parecer son nuestros
gestores los que piensan haber encontrado la Piedra Filosofal: convertir
lo viejo en nuevo, presentar lo decimonónico como moderno. Y mientras,
la cogestión profesional, auténtica novedad en nuestras tierras,
permanece inédita.
El moderno sindicalismo médico debe reorientar
sus políticas de acción en la dirección de una convergencia real de
intereses con los profesionales y los usuarios de la Sanidad Pública.
Debe rechazar el nepotismo generado por el poder político y denunciar
las arbitrariedades que de él se derivan. Debe enfrentarse con los
intentos de identificar el interés económico de las grandes
aseguradoras con «novedades» en la gestión de los recursos
sanitarios. Debe proclamar que no va a aceptar nunca retrotraer las
condiciones laborales del profesional médico a las vigentes para
cualquier asalariado en los albores del siglo que hemos dejado atrás.
Ha llovido mucho desde que Europa decidió
dotarse, hace más de 50 años, de sistemas públicos de protección
social y de mecanismos de control del ansia depredadora de los
empleadores sobre sus subordinados. Ahora parece que se pretende
recorrer la Historia al revés. ¿Seguiremos considerando los médicos
que el tema no va con nosotros?.
SECRETARÍA
DE COMUNICACIÓN (CESM-CV)