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Levante - EMV 23 de Diciembre de 2003
Sanidad pública y lucro cesante
Manuel G.ª Ferrando - Universidad de Valencia
Es
comprensible la irritación que hayan podido sentir los trabajadores de la
sanidad pública valenciana que puedan haber leído las noticias referentes
a los beneficios, 25 millones, que ha obtenido el hospital de Alzira por
lucro cesante, según las cuentas de 2002 hechas públicas recientemente por
la Conselleria de Sanidad. Personalmente, como usuario y beneficiario de
los, en términos generales, excelentes servicios profesionales que nos
ofrecen, día y noche, los 365 días del año, los trabajadores de la sanidad
pública valenciana, me he sentido no sólo irritado sino también
desesperanzado por la manera que tienen los políticos que nos gobiernan de
dirigir los asuntos referentes a la salud pública, irritación y
desesperanza que se hace extensible a los políticos de la oposición por su
manifiesta incapacidad en proponer modelos organizativos creíbles y
constructivos, que remedien una situación que está llegando a ser
insostenible para unos profesionales «desde los médicos hasta el personal
sanitario auxiliar» que tienen, y ofrecen, uno de los servicios de más
calidad que cabe encontrar en los sistemas de salud pública europeos, pero
que son, manifiestamente, los peor pagados de toda la Unión Europea.
Partiendo del reconocimiento de que es imposible ofrecer unos servicios
públicos sanitarios que colmen plenamente las aspiraciones de los
ciudadanos, pues no existen límites para las crecientes demandas de salud
de cada persona « cuanto más años vive la población y de mayor salud se
disfruta, mayores han de ser los recursos que habrá que continuar
dedicando para conservar en buen estado de funcionamiento el sistema
sanitario », quiero señalar que algo tendrán que hacer nuestras
administraciones públicas para que las malas condiciones salariales y
profesionales de nuestros médicos y personal de enfermería no les lleve,
como está ocurriendo desde hace algún tiempo, a buscar en otros países
europeos las condiciones de trabajo que aquí se les niega.
Según me informa un colega y amigo, profesor en la Facultad de Medicina de
mi propia universidad, se está produciendo un auténtico éxodo de médicos
de primaria, fisioterapeutas y personal de enfermería a Francia, Gran
Bretaña y otros países de la UE, en donde son contratados con salarios que
llegan a duplicar a los que reciben estos mismos profesionales en el
Sistema Nacional de Salud. Incluso se está dando el caso de que médicos
gallegos y extremeños que residen cerca de la frontera portuguesa, hacen
guardias en su tiempo libre de servicio en hospitales públicos
portugueses, pues se les paga un 20% más de lo que reciben por el mismo
trabajo en un hospital público español.
Quede bien claro que mis críticas no van dirigidas al modelo mixto de
gestión privada y pública puesto en marcha por el gobierno del PP. En tal
sentido estoy a favor de buscar, y posteriormente evaluar, fórmulas
novedosas para continuar mejorando nuestro servicio público de salud, y no
comparto en absoluto las críticas y propuestas de una oposición que
todavía parece no entender que vivimos en una economía postindustrial, en
la que el principal motor de creación de riqueza y empleo se encuentra en
la industria del turismo y otros servicios sociales y personales. Por eso
no comparto la crítica de que hay que invertir menos en parques temáticos
y más en educación y sanidad para que las cosas vayan mejor. Más bien de
lo que se trata es de profundizar en el conocimiento, que todavía es
limitado, del funcionamiento de la economía postindustrial de los
servicios para de este modo continuar mejorando la calidad de vida de la
ciudadanía, y de tener la honradez y valor políticos de evaluar
correctamente los modelos que se vayan ensayando para ello. Recurrir a
ingenierías financieras de lucros cesantes (¿qué diablos es eso se
preguntará la mayoría de la población?), no creo que sea la mejor forma de
evitar el éxodo de nuestros excelentes y bien preparados profesionales
sanitarios, y de mejorar sus condiciones de trabajo y salariales que es lo
que reclamo, con el debido respeto y admiración por su trabajo, para esos
médicos y resto de personal sanitario que en estos días de Navidad y
celebraciones de fin de año, van a continuar esforzándose por mantener con
dignidad y en buen funcionamiento el servicio más preciado, y sagrado,
como es el de la salud de todos nosotros.
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