EL SINDICATO MÉDICO PREOCUPADO POR LAS JUBILACIONES FORZOSAS

El nuevo Plan de Recursos Humanos presentado a las organizaciones sindicales no contempla las medidas de reforma que durante la campaña electoral fueron públicamente comprometidas por los responsables políticos que hoy gestionan la sanidad pública. No obstante, CESM-CV no cree que se llegue a un escenario de incumplimiento por parte de Carmen Montón, dado que ello pondría en entredicho la credibilidad de la Consellería de Sanidad.

El Sindicato Médico de la Comunidad Valenciana no cree en la posibilidad de un incumplimiento de los compromisos adquiridos por los actuales gestores de la Consellería. Y no contemplamos tal escenario porque acabaría con la credibilidad de la administración sanitaria, pondría en cuestión la palabra de sus responsables y daría al traste con el clima de diálogo establecido durante los últimos meses. Por lo tanto consideramos que la ausencia de referencias claras en el borrador del Plan de Ordenación que actualmente se está negociando sólo puede deberse a un malentendido. No tendría sentido que este Plan contara con la oposición de las profesiones sanitarias tituladas, medicina y enfermería. Lograr un consenso con ellas no puede ser una opción sino una obligación moral que la propia sociedad se encargaría de exigir. No queremos pensar que la administración pueda sentirse tentada, irresponsablemente, por el conflicto en lugar del acuerdo.
Siempre hemos mantenido que existen razones más que suficientes para que se proceda a implementar una nueva normativa que permita la prolongación en el servicio activo de aquellos profesionales cualificados que, como los médicos, no solamente absorben una gran inversión durante su prolongada formación, sufragada a lo largo de 11 años por los contribuyentes, sino que acumulan una gran experiencia durante su vida laboral que debe ser aprovechada, incentivando su mantenimiento voluntario en activo mientras se encuentren en condiciones para ello. No existe ningun impedimento legal que no pueda ser matizado, reformado o removido.
Carece de sentido y resulta una burda insensatez que, mientras la nueva legislación de la Seguridad Social está elevando progresiva y obligatoriamente la edad de jubilación para todos los trabajadores, aquellos que desean seguir trabajando voluntariamente, como muchos médicos, sean forzados a irse a su casa cuando aún pueden aportar mucho a sus pacientes. Si un sistema sanitario no valora la experiencia de sus mejores activos el conjunto se degradará de modo irreversible. Cualquier ciudadano sin conocimientos de gestión estará de acuerdo con algo tan simple. No es tan fácil, al parecer y paradójicamente, convencer de ello a los propios profesionales de la gestión.
Además, si alguien piensa que jubilando a médicos con gran experiencia para sustituirlos por profesionales más jóvenes se ahorra dinero sentimos sacarlo de su error. El salario del profesional recién llegado más la pensión del jubilado superan con mucho lo que este último percibía antes de su retiro. Eso si, ahora una parte la abona la Seguridad Social, es decir, el Estado, y no la Comunidad Valenciana. Pero el conjunto de las administraciones ven incrementado el gasto. A eso se le podría denomina deslealtad institucional y tampoco queremos imaginar que nadie pueda estárselo planteando.
Para el Sindicato Médico de la Comunidad Valenciana (CESM-CV) el trabajo es un derecho para todos los médicos, y los necesitamos a todos, jóvenes y veteranos. Además, es una exigencia de un sistema sanitario público donde el déficit de profesionales se ha convertido en crónico y que sufre una sangría hacia el sector privado o hacia países con una mayor consideración hacia los facultativos. No se trata de que no se titulen suficientes médicos en España, sino de que éstos prefieren orientar su desarrollo profesional fuera del Sistema Nacional de Salud.
En términos generales, es falso que la prolongación en el servicio activo de los médicos de mayor edad bloquee el acceso al trabajo de los más jóvenes. Eso puede ocurrir en el mercado laboral en general y en otros colectivos pero no afecta al médico dada nuestra baja tasa de desempleo. Nuestro problema no es el paro sino la precariedad laboral y la elevada temporalidad. TODOS los facultativos somos necesarios en un sistema sanitario que, tras 6 años de recortes, se encuentra seriamente infradotado. Por lo tanto deben crearse nuevas plazas estatutarias, sobre todo en aquellas especialidades más deficitarias y establecer a la vez una adecuación de los numerus clausus en el acceso a las Facultades de Medicina que evite distorsiones en la oferta de titulados y la ajuste a las plazas de formación especializada evitando crear una bolsa de precariedad (recordemos que el grado de medicina no sirve por si solo para ejercer en el sector público si no va acompañado de una especialización homologada).
La jubilación es un derecho de los trabajadores pero no debe de convertirse en una obligación. En determinadas actividades se explica incluso la jubilación anticipada. Pero en el caso de los médicos no puede una interpretación demagógica de las normas poner en grave riesgo la calidad asistencial de nuestro sistema sanitario. En manos de los políticos y de los ciudadanos está decidir si utilizan la potencialidad de un profesional perfectamente dispuesto a continuar prestando servicios o lo envían, sin respeto ni consideración alguna, al desguace. Confiamos en el sentido común de todos.
2017-11-29T10:18:08+00:00junio 21st, 2016|Acuerdos, Conselleria, Normativa|

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