Asamblea General del Sindicato Médico CESM-CV

Desde el 17 de octubre de 2020, día en el que la actual junta directiva de nuestro sindicato tomó posesión del cargo, han acontecido más incidencias y problemas que, es mi impresión, desde los 10 ó 15 años anteriores y a la vez, también tengo que decir, hemos sido capaces de dar respuesta a todas ellas con resultados muy por encima incluso de lo que esperábamos los más optimistas.
La pandemia del Covid-19, pandemia en estos momentos larvada o normalizada más que resuelta, ha dejado en evidencia por un lado la escasa capacidad de respuesta de nuestra sanidad y en concreto de los responsables en gestionarla ante situaciones de tensión, muy por debajo de la de sus profesionales, en concreto de los médicos y, por otro lado, y esto quizá sea más positivo que negativo, ha dejado al descubierto problemas crónicos, totalmente ocultos y muchos de ellos larvados que estaban llevando a nuestra profesión y por ende a nuestra sanidad a un punto de no retorno.
En los inicios de la pandemia, y ante los primeros problemas que se enfrentó la Administración, aparecieron las primeras deslealtades del contratante con sus contratados, es decir de la Conselleria con sus trabajadores y en especial los médicos. Fueron incapaces de dotarnos de elementos de protección por su imprevisión y nula capacidad de respuesta, cambiaron de criterios “científicos” al albur de su capacidad de reacción para adquirir mascarillas o equipos de protección. Argumentaron el récord de contagios de nuestra Comunidad en rondas de cervezas o salidas de excursión, cuando toda la población estaba confinada en sus casas y nosotros confinados en nuestros puestos de trabajo. Por esto y por otras muchas más afrentas sufridas por parte de la Administración y expresadas en medios de comunicación por la anterior Consellera de Sanidad doña Ana Barceló, no tuvimos más remedio que responder defendiéndonos y acudiendo a los tribunales, a exigir responsabilidades por dejarnos al pie de los caballos y habernos culpado de ello.
- Denunciamos la falta de elementos de protección, nos adherimos a la denuncia presentada por el Colegio de Alicante, lamentablemente el único que tuyo agallas y dignidad para hacerlo, por dejar a nuestros compañeros que trabajan en centros privados desprotegidos y marginados en la administración de las primeras vacunas.
- Denunciamos agendas incompatibles con la calidad, la seguridad y el ejercicio profesional en condiciones básicas.
- Denunciamos las áreas de descanso tercermundistas, colectivas y aún en plena pandemia con “cama caliente” de nuestros compañeros fundamentalmente en los MIR y los médicos que hacían guardias en los PAC.
En definitiva, adquirimos un compromiso con nuestros compañeros de terminar con una situación de agravio, en muchos casos arrastrada desde hacía muchos años y desnudada por la pandemia. Pero, por lo visto, decir la verdad y pedir soluciones para las deficiencias no gusta, por ello, el ninguneo de la Conselleria y la nula respuesta a nuestras múltiples reclamaciones han sido el pago que hemos recibido de esta Administración hasta el día de hoy.
En vez de atender y entender que nuestras reivindicaciones eran dirigidas más pensando en la sanidad de todos que en nuestros intereses particulares y como colectivo, la prueba la tenemos en la hoja reivindicativa que hemos presentado junto al preaviso de huelga dónde la inmensa mayoría de reivindicaciones han ido siempre encaminadas a mejorar nuestra sanidad por encima de nuestras retribuciones y beneficios salariales, pues bien, la callada por respuesta en el mejor de los casos o el insulto directo han sido la contestación y el pago recibidos.
La situación en la que nos encontramos
Tres años después del inicio de la pandemia con nuestros compañeros tocados, agotados, desilusionados con el sistema y más aun con la Administración que tiene la responsabilidad de llevarlo adelante, se replica miméticamente y con muy pocas diferencias en las distintas CCAA. Situación provocada, según los responsables sanitarios de cada una de ellas, por la “falta de médicos”, pero sin analizar si es cierta esa falta, que dimensiones tiene, cuál es la causa y menos aún que soluciones tienen previsto poner ya en marcha para corregirla. A nadie se le escapa que, desde hace ya bastantes años, tenemos un déficit creciente de muchas especialidades, de que se siguen convocando menos plazas de MIR de las necesarias, de que muchos compañeros abandonan su formación MIR antes de terminarla o se van fuera de España a formarse, y de que un número creciente año a año de los que la terminan optan por ir a la sanidad privada y en el caso de los más jóvenes a otros países de la Unión Europea donde se les trata con más cariño y respeto que en su propio país. La solución que nos ofrecen desde las CCAA e incluso desde el propio Ministerio de Sanidad, es aumentar el número de facultades para crear una gran bolsa de egresados y así tener profesionales dispuestos a aceptar las míseras condiciones que se ofrecen y no se piensan cambiar. Por ello, ya somos el país del mundo, solo detrás de Corea del Sur, con más facultades de medicina, muchas más incluso que los EEUU que multiplican por 8 nuestra población o que cualquier otro de los países grandes de la Unión Europea. El no planificar, el no adoptar soluciones a largo plazo es y ha sido la tónica de esta Administración y las consecuencias, desgraciadamente, las estamos padeciendo no sólo los médicos.
HUELGA
Hemos convocado una huelga, por muchas razones, pero lo que acabo de exponer es el núcleo de todas ellas y su principal justificación, el maltrato provocado por una Administración que actúa exclusivamente en pro de sus intereses y nunca en los generales.
Necesitamos ya un pacto nacional y autonómico por la sanidad, para que de una vez por todas deje de ser motivo de disputa política y objeto de venta en campañas electorales. Necesitamos una sanidad gestionada desde criterios técnicos, no políticos, y donde la voz de los médicos sea tenida en cuenta, por una sencilla razón, somos la pieza principal en el mantenimiento de la sanidad pública, sabemos lo que hay que hacer y siempre hemos sido honestos y activos en la defensa de la sanidad de todos. Por todo ello, os pido que hagáis todo lo que esté en vuestras manos para que esta convocatoria de huelga sea un éxito y fuerce a la Administración a aceptar la inmensa mayoría de reivindicaciones que les hemos planteado. Lo necesitamos nosotros como profesión y la ciudadanía como usuarios de la sanidad pública.

Como organización estos dos últimos años también han sido especiales. Ya no somos un sindicato pequeño, ausente incluso en algunos departamentos. Nuestro trabajo e implicación ha sido reconocido por nuestros compañeros, y en tan solo dos años hemos pasado de menos de 3.000 afiliados a más de 5.000, casi hemos duplicado nuestra masa social. Somos el sindicato de los médicos, la suma total del resto de sindicatos ni de lejos tienen tantos médicos en sus filas como nosotros. Somos, como acabo de decir, el sindicato de los médicos y así nos ven sin ninguna duda desde fuera.
En los medios de comunicación hemos pasado de una presencia ocasional y muchas veces rogada a estar permanentemente presentes, sin necesidad de llamar a ninguna puerta. Son ahora los medios de prensa escrita, tanto especializada como general y de radio y televisión los que acuden a nosotros porque saben que somos el referente de la profesión médica. Eso es fruto del trabajo duro y continuado de todos nosotros y ha servido para darnos el escaparate social que tanto necesitamos y que tanto ayuda a visualizar nuestra problemática.
Somos un sindicato que se sustenta única y exclusivamente con las aportaciones de sus afiliados
Aportaciones que gracias al espectacular aumento de masa social han aumentado lo suficiente para permitirnos, dentro de las limitaciones que tiene el ser independiente y depender solo de nuestro trabajo, tener un equipo jurídico con 4 abogados especialistas que es la envidia del resto de sindicatos de la CESM y haber podido presentar las demandas y querellas que han sido necesarias. Quiero hacer un inciso en este punto para informaros que el TSJ ha admitido el recurso en casación presentado contra la sentencia de este mismo tribunal que exoneraba de responsabilidad a la Administración en la demanda por la desprotección durante los tres primeros meses de la pandemia, es decir, la demanda de las mascarillas sigue adelante. Esta independencia en la financiación nos deja en desventaja económica con respecto a las otras organizaciones sindicales que sí reciben aportaciones económicas cuantiosas de la Administración y tienen fuentes de ingresos económicos de muy diversa índole, en algunos casos poco clara o éticamente discutibles. Pero, por otro lado, nos deja en una enorme ventaja a la hora de defender los derechos de nuestros representados de tener libertad para hacerlo sin tener que dar explicaciones o pedir permiso a nadie. Somos apolíticos, pero sobre todo independientes de intereses de terceros para defender a nuestra profesión.
Organización transparente
Hemos dado pasos tanto o más grandes que en las facetas que acabo de mencionar. No solo nos nutrimos exclusivamente de nuestras aportaciones, hoy nos hemos dado un código que le podemos llamar ético o de buenas prácticas y que deja claro a que se compromete desde el secretario general a cualquier delegado de nuestro sindicato. Desde las horas de dispensa, hasta la participación en mesas o uso de cualquier tipo de recursos de nuestro sindicato además de estar totalmente fiscalizados cada uno de nosotros se compromete a usarlos siempre en interés del colectivo, nunca en interés individual y esto, como bien sabéis, no lo pueden decir todas las organizaciones.

Representación
Evidentemente nos encontramos en un momento en el cual el peso de nuestra profesión porcentualmente mengua año tras año, “gracias” a la marginación que padecemos por parte de la Administración en los crecimientos de plantilla. Recordad que de las ultimas 770 plazas, solo un 13% se destinaron a médicos y de las más de 5.000 anteriormente contratadas se destinaron a médicos porcentajes similares, a pesar de ello, hemos sido capaces de mantener la representatividad en juntas de personal. En los comités de empresa de Torrevieja y Denia, dónde no se ha marginado tanto a los médicos a la hora de contratar, hemos doblado representatividad y en Vinalopó ni más ni menos que ganamos en solitario las elecciones frente a los demás sindicatos. En el caso de los MIR, donde tampoco han podido relegarnos en peso proporcional sí hemos dado buena cuenta creciendo de manera espectacular y pasando de un escaso 20% de representatividad a más del 60%. Somos el sindicato de los médicos y ahí sí se ha podido visibilizar.

A nivel nacional
En CESM, nuestro sindicato ha pasado en este breve periodo de tiempo de ser un sindicato anodino, y porque no decirlo casi marginal, a ser pieza fundamental en la toma de decisiones y posicionamientos de organización nacional, lo que nos ha servido y nos está sirviendo para que la problemática de la Comunidad Valenciana se conozca e importe a todos. Nos ha servido de plataforma para visualizar los problemas de los médicos valencianos mucho más y para conseguir apoyos en todo lo que reivindicamos. Para que nos imiten en muchas de las iniciativas, en las múltiples demandas, querellas y estrategias en general que hemos liderado. Nuestra pertenencia a CESM, no os quepa ninguna duda, nos ha hecho mucho más fuertes y esta vez nosotros también hemos contribuido en hacer mucho más fuerte a la organización nacional.

En nuestra relación con otras organizaciones profesionales también se han dado pasos tremendamente importantes, con el Colegio de Médicos de Alicante no tengo que recordar que nuestra colaboración, desde que se ganaron las elecciones y en la junta directiva entraron compañeros nuestros, ha potenciado a sindicato y también, como no, al colegio. Esta colaboración ha sido determinante en la afiliación de los nuevos médicos residentes que han entrado en los hospitales de la provincia cada año, en la difusión de nuestras propuestas, en elaborar iniciativas conjuntas como por poner un ejemplo, la campaña contra las agresiones, el día de la profesión médica y un largo etc., una colaboración reciproca que ha potenciado a ambas instituciones y por tanto a la profesión médica. Con el Colegio de Castellón, no se ha alcanzado aún este nivel de cooperación, pero las relaciones y colaboración han mejorado también notablemente, de hecho, también han colaborado en la campaña de afiliación de MIR que se incorporaron este año en su provincia y con la práctica totalidad de reivindicaciones que lideramos desde nuestro sindicato. Con el Colegio de Valencia, por desgracia no hemos tenido avances lo que ha repercutido en esta provincia, pero tiempo y voluntad para corregir esta deficiencia tenemos y dad por seguro que la relación y colaboración serán en un futuro próximo igual a la que tenemos con los otros dos colegios. Con las sociedades científicas también hemos creado puentes de colaboración de innegable valor, SoVamfic colabora estrechamente con el sindicato en todas las reivindicaciones específicas de Atención Primaria y hemos sido capaces de poner en marcha el Foro de la Atención Primaria junto a Sovamfic, la totalidad de Sociedades Pediátricas, la Conferencia de Estudiantes de Medicina y el Colegio de Médicos de Alicante, al igual que en otras comunidades. Esta cooperación ha sido esencial en la visualización de la problemática que afecta a este nivel asistencial y el sindicato ha liderado todos estos proyectos de suma de fuerzas.
No quiero hacer más larga esta exposición de logros y alcanzados por nuestro sindicato y de retos pendientes.
Somos un sindicato apolítico, que defiende al médico trabaje donde trabaje, pública, gestión privada o privada pura. Que defiende la sanidad pública, que lucha por condiciones laborales dignas, que no acepta condicionantes para el ejercicio profesional como puede ser la lengua autonómica, que lucha por terminar con la precariedad laboral y las condiciones tercermundistas en áreas de descanso, guardias, transporte a domicilios, agendas y un largo etc. que ya de sobra conocéis. Por todo ello, solo me queda darlos las gracias por vuestra participación y ayuda. Sin vosotros no habría sindicato y sin sindicato nuestra profesión y la sanidad se verán abocadas al peor de los escenarios.