
Primer día de Hospital
Álvaro Curiel, Residente Representante del Comité de Empresa
Finalizado mi primer año de residencia es momento de hacer balance de lo acontecido durante este tiempo y comentar aquellos aspectos que más me han llamado la atención.
Inicié mi andadura en el hospital junto a mis compañeros con el curso de Urgencias, un curso que considero importante para hacer la transición de estudiante de medicina a médico residente. Me permitió empezar a asumir el aumento de responsabilidad que iba a experimentar al tiempo que pude conocer a mis compañeros y empezar a forjar amistades con mis “coRs”.
Una vez finalizado este curso, comencé a realizar guardias de puerta. En el caso de mi hospital debo resaltar que durante mi año de R1 nunca firmé un Alta sin supervisión de adjunto en las guardias de puerta, un hecho muy positivo que por desgracia no parece cumplirse en todos los hospitales. Además, se lleva a cabo una adquisición progresiva de responsabilidad, puesto que al principio estamos acompañados por el adjunto, para posteriormente estar en pareja con otro compañero en la consulta y finalmente solos.
Por otro lado, no estaría hablando del primer año de residencia si no mencionara las rotaciones que realizamos la mayoría de R1 por las distintas especialidades del hospital. A pesar de echar de menos a tu servicio en ocasiones, creo que es fundamental para conocer el funcionamiento general del hospital y, sobre todo, de aquellas especialidades con las que más vas a tener que interactuar a lo largo de tu ejercicio profesional. En mi experiencia personal, en las diferentes rotaciones se me dio un nivel de responsabilidad acorde a mi año de formación, salvo en contadas ocasiones. Mis diferentes tutores de rotación me trataron como si fuera un residente de dicha especialidad.
En el caso de Medicina Física y Rehabilitación, mi coR y yo recibimos supervisión y apoyo por nuestro tutor a lo largo de las distintas rotaciones y en la transición de las guardias de puerta a las guardias de Traumatología. Siempre ha estado muy volcado en nuestra formación y los problemas que nos pudieran surgir a pesar de no estar rotando en nuestro servicio, siendo una figura fundamental para nosotros.
Finalmente, llegamos al momento en que escribo estas líneas recién estrenada mi condición de R2, recordando los buenos momentos de mi primer año de residencia, preparándome para asumir los nuevos retos y responsabilidades de ser R2, así como listo para acoger a mis R1 del mismo modo que mis residentes mayores me acogieron a mí.