¿Por qué hemos firmado este acuerdo? Porque los médicos valencianos han ganado derechos.

2026-07-19T17:46:48+01:00julio 19th, 2026|Opina con CESM-CV|

Víctor Pedrera Carbonell

Secretario General del Sindicato Médico de la Comunidad Valenciana (CESM-CV)

¿Por qué hemos firmado este acuerdo?

En los últimos días muchos compañeros me han trasladado una misma inquietud: por qué CESM-CV ha decidido firmar este acuerdo con la Conselleria de Sanidad. La pregunta es lógica y merece una respuesta serena, especialmente hacia quienes han participado en las movilizaciones, han dejado de cobrar su sueldo por las huelgas, y han depositado su confianza en nuestro sindicato durante todo este proceso. Precisamente por respeto a ellos creo que es importante explicar qué significa esta firma y, sobre todo, qué no significa.

Firmar este acuerdo no supone renunciar a ninguna de las reivindicaciones que seguimos defendiendo. Tampoco significa que todos los problemas de la profesión médica hayan quedado resueltos. Significa algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más importante: que una parte de las reivindicaciones históricas por las que llevamos años luchando deja de ser una aspiración para convertirse en un derecho efectivo. Ese es, en realidad, el sentido de cualquier negociación sindical. No se trata de firmar por firmar ni de mantener un conflicto de manera indefinida; se trata de aprovechar cada oportunidad para mejorar las condiciones de trabajo de los médicos y consolidar avances que sirvan de base para seguir reclamando aquellos que todavía están pendientes.

En este sentido conviene diferenciar claramente dos escenarios que en ocasiones se presentan de forma interesadamente confusa. El conflicto del Estatuto Marco continúa plenamente vigente y CESM seguirá defendiendo un Estatuto propio para la profesión médica, una regulación justa de las guardias, el reconocimiento de nuestra singularidad profesional y un marco de negociación específico para los facultativos. Nada de eso ha cambiado con este acuerdo. Lo que hemos negociado con la Generalitat Valenciana pertenece a otro ámbito: el de las competencias que tiene una comunidad autónoma para mejorar las condiciones laborales de sus médicos. Y cuando una administración acepta reivindicaciones que durante años ha rechazado, nuestra obligación no es rechazarlas por insuficientes, sino convertirlas en derechos y seguir trabajando para ampliar esos avances.

El acuerdo nos permite conseguir de una vez por todas una jornada de 35 horas de lunes a viernes en primaria y hospitalaria, elimina el sábado como jornada ordinaria, transforma la guardia del sábado en una guardia de 24 horas con la correspondiente libranza añadiendo días adicionales de descanso en hospitalaria cuando se superen las guardias reglamentarias,  impulsa la apertura progresiva de los PAC de 24 horas, evita que los médicos de familia tengan que abandonar sus consultas para atender avisos del 112, introduce mecanismos para limitar las agendas, mejora la organización de la Atención Primaria, incorpora medidas para reforzar las plantillas y mejora aspectos relevantes para los MIR, los tutores y las condiciones de trabajo de los facultativos. A ello se añade un elemento de enorme trascendencia estratégica: la creación de un ámbito estable de negociación entre la Conselleria y el Sindicato Médico para abordar específicamente los problemas de la profesión médica. Puede que no sea el aspecto más visible del acuerdo, pero probablemente sea uno de los que tendrá un mayor recorrido en los próximos años.

Es evidente que todavía quedan reivindicaciones pendientes y nadie pretende presentar este acuerdo como un punto final. La historia de los derechos laborales demuestra precisamente lo contrario: las grandes transformaciones nunca llegan de una sola vez, sino mediante la acumulación de conquistas que permiten afrontar cada negociación desde una posición más sólida. Renunciar a una mejora porque no resuelve todos los problemas significaría privar hoy a los médicos de derechos reales a la espera de un acuerdo perfecto que probablemente nunca llegue.

Por eso me gustaría que este acuerdo se valorara con una pregunta muy sencilla: ¿trabajarán en los próximos meses los médicos valencianos en mejores condiciones que antes de su firma? Si la respuesta es afirmativa, y estoy convencido de que lo es, entonces habremos cumplido con la obligación que tiene cualquier organización sindical: transformar reivindicaciones en derechos.

Ese ha sido siempre el modelo de CESM-CV y seguirá siéndolo. Continuaremos siendo firmes allí donde todavía queden reivindicaciones por conquistar y seguiremos negociando cada vez que exista la posibilidad de mejorar la vida profesional de los médicos. Porque esa es la razón de ser de un sindicato médico: defender con firmeza, negociar con responsabilidad y conseguir resultados.

«Día de la Atención Primaria; los profesionales, presentes, pero la Administración sigue ausente»

2026-04-14T10:11:05+01:00abril 14th, 2026|Opina con CESM-CV|

Víctor Pedrera

Secretario general de CESM

Médico de Familia. 

Un año más se está celebrando el Día Mundial de la Atención Primaria para recordar la importancia del primer nivel asistencial. A estas alturas nadie discute ya su valor como base de un sistema sanitario y sobrada está de elogios, especialmente por parte de la Administración, pero es imprescindible denunciar la realidad que vive desde su deterioro progresivo hasta una sucesión de promesas que se perpetúan año tras año con infinidad de planes y proyectos que acaban siempre en el olvido.

La Atención Primaria, que tiene la capacidad de reducir la mortalidad de la población con tan sólo respetar la longitudinalidad de la atención por un médico de Familia y con simplemente ser accesible y resolutiva, sufre una realidad que pone en duda su papel en el Sistema Nacional de Salud, con enormes tasas de saturación, sobrecarga y condiciones laborales que empujan al médico de Primaria a huir fuera de este nivel asistencial. Y lo peor es que esta sobrecarga no afecta sólo a los profesionales, sino que además compromete directamente la calidad asistencial que reciben los pacientes.

Los médicos de Familia y pediatras llevamos años advirtiéndolo, y sin embargo las respuestas del Ministerio de Sanidad han sido elogios seguidos de planes y promesas que nunca se han concretado en acciones, con una patente falta de previsión de las necesidades de médicos para sostener el sistema.

¿Podremos seguir ensalzando el papel de los médicos de Familia y pediatras de Atención Primaria mientras, cada vez más, se está permitiendo que médicos sin la especialidad correspondiente ocupen estas plazas, y lo que es peor, se promocione que otras categorías profesionales sanitarias asuman funciones propias de un médico en un claro desprecio al papel que juegan en nuestra sanidad? No se puede defender la excelencia y, al mismo tiempo, debilitar sus fundamentos.

Por desgracia, esto no es nuevo. Estructuralmente no existe voluntad de promocionar la Atención Primaria, y esto se observa mientras sus presupuestos merman respecto a los de Atención Hospitalaria, no se integran las actividades preventivas de Salud Pública o no se ha conseguido nunca cubrir el 100% de los puestos de Pediatría con pediatras, y así podríamos seguir con muchos ejemplos más.

Todo el malestar acumulado durante años ha encontrado ahora su expresión en la huelga contra el Anteproyecto de Ley de Estatuto Marco que pretende aprobar el ministerio, convocada por CESM y secundada posteriormente por todos los sindicatos médicos del territorio nacional. Una huelga que no responde a intereses corporativos, sino a una situación límite, y cuyo objetivo es mejorar las condiciones laborales de agravio de los médicos respecto al resto de trabajadores de la sanidad, pero que sobre todo busca garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y potenciar la figura del médico como eje fundamental del sistema.

Los médicos de Familia y pediatras de Atención Primaria no necesitamos elogios, nuevas promesas ni más planes que pasan al olvido al día siguiente. Lo que estamos reclamando no son privilegios sino condiciones dignas: tiempo para atender dignamente a los pacientes, estabilidad laboral que garantice la continuidad de la atención, reconocimiento del papel del médico en el sistema y una planificación realista que asegure el relevo generacional y evite la fuga continua de médicos de Atención Primaria.

Ahora, más que nunca, el Ministerio de Sanidad debe escuchar, dialogar y reconocer la función del médico en el sistema sanitario como la principal pieza del complejo equipo asistencial. No nos hacen falta más elogios ni promesas, sino medidas concretas y justas desde el punto de vista laboral y de la responsabilidad que recae en el médico.

Porque cuidar de Atención Primaria es cuidar de toda nuestra sanidad pública.

El Camarote de la Atención Primaria: ¡Y dos citas presenciales más!

2026-04-13T08:22:21+01:00abril 13th, 2026|Opina con CESM-CV|

Fdo: Rafael Pérez Trullás.

Facultativo Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.

Delegado Sindical de CESM-CV a tiempo parcial.

12 de abril, Día de la Atención Primaria.

Si alguien quiere entender cómo es el día a día de un médico de familia o un pediatra en la Comunidad Valenciana, no necesita leer complejos manuales de gestión sanitaria. Le basta con revisar un clásico del cine: Una noche en la ópera, de los Hermanos Marx. Específicamente, la mítica escena del camarote.

La consulta de Atención Primaria se ha convertido exactamente en eso: un espacio diminuto, diseñado para un aforo limitado, en el que el sistema no deja de meter gente a empujones mientras suena una música de fondo cada vez más frenética.

El Aforo Sobrepasado de las 8:00 AM

La jornada arranca con una agenda que, en teoría, representa el «camarote» reservado: unos 35 pacientes. Un número ya de por sí excesivo si queremos ofrecer esos ansiados (y casi mitológicos) 10 minutos por persona con tiempo además para la docencia, técnicas (infiltraciones, cirugía menor la ecografía que está tan de moda), actualizaciones, actividades comunitarias, domicilios y un largo etcétera. Pero apenas el médico se ha sentado y ha abierto la historia clínica del primer paciente, la puerta empieza a abrirse.

Aparece el paciente «sin cita» que necesita que le miren una mancha. Luego, la urgencia «no demorable» de un dolor de garganta de tres días de evolución. Detrás, el hueco forzado por administración porque «no había otro sitio donde ponerlo». Y, por supuesto, no olvidemos que el compañero de la consulta de al lado está de baja y no hay sustituto, así que la mitad de sus pacientes entran también a presión en tu agenda.

De repente, el médico se convierte en Groucho Marx intentando mantener la cordura mientras atiende a los personajes que van entrando en el camarote, todos al mismo tiempo, en un espacio donde literalmente ya no cabe un alfiler.

Las Reivindicaciones: Poner Orden en el Barco

Ante este guion disparatado, el sindicato médico no exige lujos de primera clase, sino medidas básicas de seguridad marítima. Las reivindicaciones que llevan meses resonando son el equivalente a pedir que se respete el aforo:

  • Agendas cerradas y limitadas: Porque la atención médica requiere espacio mental y tiempo clínico. No se puede diagnosticar con rigor cuando tienes a treinta personas esperando al otro lado de la puerta.
  • PAC (Puntos de Atención Continuada) 24 horas y bien dotados: Las urgencias deben canalizarse hacia equipos dedicados. Los PAC deben ser el bote salvavidas real de la población, no un embudo más. El médico de consulta no puede ser, simultáneamente, el médico de urgencias.
  • Sustituciones reales: El absentismo o las vacaciones de un profesional no pueden resolverse repartiendo a sus pacientes entre los que quedan, hundiendo a todos los demás.

El Decreto: «¡Y traigan dos huevos duros más!»

Y justo cuando los profesionales están aplastados contra la puerta de su camarote-consulta, rogando que cese el flujo de entrada, desde la Consellería de Sanidad deciden emular el momento más surrealista de la película gritando su particular: «¡Y traigan dos huevos duros más!».

Ese es el equivalente exacto al reciente afán por eliminar o arrinconar las citas telefónicas. La consulta telefónica era la ventanilla que permitía solucionar problemas sin meter a más gente en el camarote. Era la herramienta perfecta, ágil y resolutiva para renovar una medicación crónica, comunicar resultados de analíticas normales o gestionar burocracia que no requiere tocar al paciente.

Eliminar esto bajo el mantra de «recuperar la presencialidad» es un despropósito burocrático. Es obligar a un anciano a cruzar la ciudad o a un trabajador a perder su mañana para un trámite administrativo. Es meter físicamente en la sala de espera a personas que no necesitan estar ahí, colapsando el centro, saturando los pasillos y robando el tiempo presencial a quien de verdad requiere una exploración física.

¡Que Caiga el Telón de la Improvisación!

Este 12 de abril, la Atención Primaria no está para comedias. Lo que en el cine provoca carcajadas, en los centros de salud provoca burnout, fugas de talento y, lo que es más grave, un deterioro en la salud de los pacientes.

Es hora de que la administración deje de actuar como un guionista de enredos y empiece a escuchar a los profesionales y a preocuparse por los pacientes. Hay que cerrar las agendas, potenciar los PAC, mantener la utilidad del teléfono y dejar de meter, de una vez por todas, más gente en el camarote.

La salud pública no es un gag de Hollywood; es la vida de los ciudadanos. Y en este camarote, ya no cabe ni una excusa más.

Víctor Pedrera (CESM): “Espero que el Ministerio de Sanidad nos llame esta semana”

2026-03-24T11:57:05+01:00marzo 24th, 2026|Opina con CESM-CV|

Víctor Pedrera Carbonell

SECRETARIO GENERAL

El secretario general de CESM confía en recibir una llamada del Ministerio esta misma semana para desbloquear el conflicto sobre Estatuto Marco, mientras la CCAA presionan a Mónica García ante el creciente número de actos médicos cancelados.

La sanidad española atraviesa uno de sus momentos más críticos tras el cierre de la segunda semana de huelga nacional de médicos y facultativos este mes de marzo. El secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM)Víctor Pedrera Carbonell, ha expresado a Gaceta Médica su confianza en un movimiento inminente por parte del Ministerio de Sanidad, ya que «espero que el Ministerio de Sanidad nos llame esta semana”, ha afirmado con rotundidad, aunqe ha reconocido haber mantenido conversaciones informales, pero deja la pelota en el tejado de la ministra Mónica García para frenar un conflicto que amenaza con enquistarse hasta el verano.

El balance de CESM sobre las movilizaciones no deja lugar a dudas sobre el malestar estructural del colectivo, con un seguimiento estimado del 80% en el ámbito hospitalario y del 50% en Atención Primaria. Según explica Pedrera, “después de dos semanas en dos meses consecutivos, el apoyo y el respaldo del colectivo se ha mantenido firme, lo que quiere decir que los compañeros apoyan y están por la labor de seguir protestando”.

Este respaldo se produce en un contexto de fatiga acumulada. El secretario general de CESM reconoce que “el agotamiento es inevitable en una huelga”, pero subraya que «el deseo de participar en la protesta ha superado incluso los obstáculos administrativos», en alusión a los servicios mínimos. La huelga, en rechazo al Anteproyecto de Ley de Estatuto Marco, ha tenido «una incidencia notable» en los servicios de salud, provocando el aplazamiento de miles de consultas, pruebas diagnósticas y centenares de intervenciones quirúrgicas, según han reportado regiones como Aragón, Galicia, Asturias o Baleares.

El cambio de paradigma: «las nuevas generaciones dicen basta»

Respecto al relevo generacional en la medicina parte de que «no se trata solo de una disputa salarial, sino de una transformación profunda en la mentalidad de los profesionales. Estamos en un momento, creo yo, que es de un cambio de paradigma en la medicina, donde las nuevas generaciones pues no están dispuestas a seguir trabajando en las condiciones que trabajaron las anteriores y eso el Ministerio lo debe de entender”, advierte Pedrera.

Para CESM, esta desconexión entre la normativa vigente y la realidad asistencial está provocando «una fuga de talento sin precedentes hacia la sanidad privada». Pedrera relata un ejemplo sintomático, ya que “en mi Centro de Salud, de los tres médicos que acabaron este año el MIR no se ha quedado ninguno, se han ido los tres a la privada y eso se lo tienen que hacer pensar al Ministerio y a las Comunidades Autónomas”, a los piés de un próximo pleno extraordinario del Consejo Interterritorial de Sanidad, el 9 de abril. Según el secretario general, el nuevo Estatuto Marco «debería adaptarse a estas nuevas realidades en lugar de perpetuar modelos obsoletos».

Las tres líneas rojas del Estatuto Marco: «Hasta aquí hemos llegado»

El conflicto reside en el borrador del Estatuto Marco, un documento que, según CESM, «supone un maltrato a la profesión». Pedrera desglosa tres ejes fundamentales que el Ministerio debe reformar si quiere ver el fin de las movilizaciones:

1. Interlocución directa y sin intermediarios

El colectivo médico exige el derecho a negociar directamente con la administración, ya que según Pedrera, «el colectivo médico estamos en torno entre el 13 y el 15% de peso en la plantilla y eso hace que no tengamos poder de decisión«, recordando su participación en el Ámbito de Negociación, asegurando que este «lo dominan los sindicatos grandes, los generalistas (Comisiones Obreras, UGT…), que son los que toman decisiones por nosotros”, por lo que “neceistamos ser los médicos los que tengamos interlocución directa”.

2. Clasificación profesional adecuada a la responsabilidad

«La actual clasificación mezcla a graduados con 4 años de formación con médicos que han superado 11 años de preparación, grado más especialidad MIR», explica Pedrera que enfatiza que esta diferenciación «debe reconocerse no solo por los años de estudio, sino por la asunción de responsabilidad. Cuando va alguien al juzgado, el que suele ir al juzgado suele ser el médico, nunca va ni el celador ni la enfermera… el que tiene la responsabilidad es el médico y por lo tanto eso se debe reconocer”, argumenta.

3. Una jornada laboral «para los nuevos tiempos»

El tercer gran agravio es la jornada, incluyendo las guardias. «Mientras otros colectivos disfrutan de las 35 horas, los médicos en hospitales comarcales se ven obligados a realizar 60 y 70 horas semanales para mantener los servicios abiertos», denuncia Pedrera que critica que ese exceso de horas “se paga por debajo de la ordinaria, no computa para la jubilación y tiene carácter obligatorio”, calificándolo como una serie de agravios que han hecho que los facultativos digan «hasta aquí hemos llegado».

La «paradoja» de los servicios mínimos

Un aspecto que ha encendido especialmente los ánimos del sindicato es la fijación de servicios mínimos que consideran desproporcionados. CESM denuncia que en muchas comunidades se han impuesto mínimos del 75%, lo que «en la práctica supone boicotear el derecho a la huelga«.

Pedrera compara la situación de Madrid, ya que “en los meses de junio, julio, agosto y septiembre, los planes de vacaciones tienen menos dotación de personal que en estos los servicios mínimos. Y eso es una paradoja”. Más recientemente, el secretario general cita el ejemplo del festivo del 19 de marzo en Valencia, donde «en los hospitales había la mitad o menos de la mitad de personal que la que había con servicios mínimos durante la huelga». Esta «incongruencia» ha llevado a varios sindicatos autonómicos a interponer denuncias judiciales contra las consejerías de sanidad.

Presión regional y la vía de la mediación

Para CESM, el conflicto ha trascendido el ámbito estrictamente sindical para convertirse en un problema de coordinación nacional. Varias comunidades autónomas han mostrado su inquietud por el impacto asistencial. En Andalucía, por ejemplo, se estima la pérdida de más de 158.000 actos asistenciales, mientras que en Galicia se han suspendido cerca de 23.000 actos médicos en apenas dos días, lo que ha llevado a las distintas Consejerías de Sanidad ha presionar al Ministerio de Mónica García para que reabra el diálogo con el colectivo médico.

Ante este bloqueo, regiones como País Vasco, Canarias y Castilla-La Mancha han solicitado formalmente una mediación independiente. Aunque la propuesta inicial de las autonomías de contar con asociaciones de pacientes fue rechazada porque «resulta necesario un perfil mucho más técnico y laboral«, Pedrera no descarta la figura del mediador si el Ministerio sigue sin dialogar.

“Habría que buscar un mediador en condiciones, conocedor del tema y que fuera aceptable tanto por la administración como por nosotros”, explica, volviendo a sugerir un perfil con un componente mucho más técnico.

El Consejo Interterritorial del 9 de abril

El próximo hito en este calendario de tensión será el pleno extraordinario del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), convocado por el Ministerio para el 9 de abril. Esta reunión monográfica tratará precisamente las consecuencias de las huelgas y la reforma del Estatuto Marco.

Víctor Pedrera espera que esta cita «no se convierta en una pelea entre administraciones», sino en un foro «para buscar un punto de encuentro con el colectivo médico y evitar que la sanidad pública se siga quedando sin profesionales. O se hace un cambio de chip y se empieza a pensar en que los médicos se están largando porque no están contentos de cómo se les trata, o esto no tendrá solución”, advierte con preocupación.

A pesar de la voluntad de acuerdo manifestada por CESM, el sindicato no piensa dar un paso atrás si no hay propuestas firmes sobre la mesa. Por el momento, «el calendario de movilizaciones se mantiene firme hasta junio”. El secretario general de CESM insiste en que, aunque tienen «voluntad de alcanzar un acuerdo» y no quieren «eternizar el conflicto», la pelota está ahora en el tejado del Ministerio. La esperanza de que la llamada se produzca esta misma semana sigue viva, pero el colectivo médico se muestra dispuesto a mantener el pulso si la administración no reacciona.

Articulo :

PRESENTACIÓN DEL NUEVO VICESECRETARIO GENERAL DE CESM‑CV

2026-02-25T13:42:38+01:00febrero 25th, 2026|Opina con CESM-CV|

Vladimir Herrero Tarruella

VICESECRETARIO GENERAL

BALANCE DE LA PRIMERA SEMANA DE HUELGA INDEFINIDA

Con más de 32 años de ejercicio profesional, el nuevo Vicesecretario General de CESM‑CV aporta una trayectoria asistencial sólida, combinada con una participación decisiva en la modernización del sistema sanitario a través del proyecto Abucasis. Ha desempeñado responsabilidades directivas en dos periodos diferentes, antes de reincorporarse plenamente a la actividad clínica, siempre manteniendo un compromiso firme con la defensa de la profesión mediante su labor como delegado sindical.

Asumo esta responsabilidad para continuar el trabajo ejemplar de una compañera incansable, honesta y comprometida, que inicia ahora una merecida jubilación. Aspiro a mantener ese esfuerzo colectivo y cuento con todos vosotros para seguir fortaleciendo nuestro sindicato y alcanzar los avances laborales y profesionales que los médicos y facultativos necesitamos y merecemos.

SITUACIÓN MÉDICA Y FACULTATIVA ACTUAL

El colectivo médico y facultativo continúa regulado por un Estatuto Marco que lleva más de veinte años sin actualizarse. El anteproyecto actualmente planteado no solo no corrige esta anomalía, sino que mantiene desigualdades estructurales profundamente injustas: una jornada ordinaria distinta a la del resto de categorías, horas extraordinarias obligatorias con una retribución inferior al valor de la hora ordinaria y una clasificación profesional que equipara al médico con categorías de menor cualificación, formación y responsabilidad.

Este escenario ha provocado un despertar colectivo y una toma de conciencia generalizada sobre la gravedad de la situación actual y sobre la amenaza que representa para el futuro de la profesión si no se actúa con firmeza.

MOVILIZACIÓN MÉDICA Y HUELGA NACIONAL

La respuesta del colectivo ha sido una movilización nacional sin precedentes, articulada a través de la huelga indefinida intermitente. El Ministerio de Sanidad y el Gobierno de España continúan despreciando y ninguneando a los médicos, mientras muchas Comunidades Autónomas optan por mirar hacia otro lado.

En la Comunidad Valenciana, esta primera semana de huelga ha evidenciado la magnitud del conflicto: servicios mínimos abusivos impuestos por la Conselleria de Sanidad y ya denunciados ante los tribunales, un seguimiento masivo tanto de quienes pudieron ejercer su derecho como de quienes, aun obligados a cumplir servicios mínimos, han denunciado por escrito el abuso en su aplicación. Las movilizaciones en hospitales, centros sanitarios y especialmente las realizadas en Valencia y Alicante han mostrado con claridad la fortaleza y unidad del colectivo.

PAPEL DEL MINISTERIO Y DE LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS

La ministra de Sanidad mantiene una postura rígida, negándose a entablar un diálogo honesto, transparente y constructivo con los médicos. Los principales grupos políticos —PP, VOX e incluso el PSOE— han requerido públicamente que el Ministerio se siente a negociar, reconociendo la legitimidad de nuestras reivindicaciones.

En la Comunidad Valenciana, pese a intentar derivar toda la responsabilidad hacia el Ministerio, el propio gobierno autonómico no cumple sus compromisos electorales: continúa sin implantar las 35 horas semanales reales, retrasa cualquier avance y ofrece acuerdos de productividad complementaria que no cumplen ni siquiera su propia valoración inicial. Se anuncian CAU que solo mejorarán la atención urgente en ocho localidades, dejando al resto en la misma situación crítica. Además, se imponen agendas asistenciales inasumibles en Atención Primaria, incrementando el riesgo clínico, deteriorando la calidad asistencial y aumentando la probabilidad de agresiones a los profesionales.

¿Y AHORA QUÉ?

Nuestra hoja de ruta es clara: mantener la presión sobre el Ministerio y el Gobierno de España con las movilizaciones previstas para marzo, y exigir a la Conselleria de Sanidad que asuma las competencias que sí le corresponden, incluyendo la retribución justa y actualizada de las guardias y la imposición de servicios mínimos respetuosos con la legislación.

La unidad del colectivo médico y facultativo es hoy nuestra principal fuerza. La continuidad de esta unión puede ser determinante para forzar cambios y, si es necesario, provocar una revisión profunda de las decisiones y estructuras dentro de la propia Conselleria de Sanidad.

Víctor Pedrera: «Si Mónica García no cambia de actitud, seguiremos con huelgas»

2026-02-23T09:50:09+01:00febrero 23rd, 2026|Opina con CESM-CV|

Víctor Pedrera Carbonell

SECRETARIO GENERAL

El secretario general de los sindicatos médicos califica de «muy positivo» el paro y cree que los pacientes apoyan sus reivindicaciones.

La primera semana de la huelga indefinida que los médicos han convocado para los próximos meses (una semana al mes) contra el anteproyecto de Estatuto Marco de Mónica García se ha saldado con decenas de miles de citas canceladas y miles de cirugías aplazadas en todo el país. Los sindicatos convocantes del paro son conscientes de los inconvenientes que sus movilizaciones provocan en los pacientes, pero sostienen que el fin de las mismas es defender la sanidad pública. El secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), Víctor Pedrera, asegura a ABC que su voluntad pasa por seguir negociando con el Ministerio de Sanidad, aunque si eso no ocurre, llegarán hasta el final con sus reivindicaciones.

—¿Qué balance hacen de esta primera semana de huelga indefinida?

—Hacemos un balance muy positivo a pesar de los servicios mínimos abusivos que han impuesto la mayoría de comunidades autónomas, con mínimos de un 75% en las unidades no esenciales y del 100% en los servicios esenciales. Por lo tanto, en esos servicios no se ha podido poner de huelga nadie, pero de los compañeros que se han podido poner de huelga, más del 90% la han secundado. Y la prueba está en el número de intervenciones y de consultas que se han tenido que suspender. Y además de secundar el paro, los compañeros han hecho plantes en las puertas de los centros y en algunas ciudades se han manifestado y el seguimiento ha sido siendo abrumador. O sea, el colectivo médico de forma unánime rechaza el borrador de Estatuto Marco que pretende sacar adelante la ministra Mónica García y entendemos que esto debería hacerle pensar.

—Pero los datos que dan las comunidades autónomas rebajan mucho ese seguimiento.

—Claro, porque no están contabilizando los servicios mínimos. Si tú tienes un 75% de servicios mínimos, como mucho, puedes tener un 25 por ciento de huelga. Hay que contabilizarlo sobre el trabajador que puede hacer huelga y la hace o no. Y del 25% de trabajadores que han podido hacer la huelga, el 90% la han secundado. Y eso a efectos plantilla, ¿cuánto es? Pues un 17, un 18 por ciento. Hacen un trampantojo que no tiene ninguna credibilidad. Yo creo que ha quedado claro que el colectivo médico está movilizado y motivado con la protesta que estamos emprendiendo contra el Estatuto Marco.

«Un médico que hace guardias trabaja 5 años más en horas que cualquier otro trabajador»

—Es la primera vez que convocan la huelga de forma conjunta todos los sindicatos médicos del país. ¿Lo han notado en el seguimiento?

—Sí, ha habido más seguimiento por eso.

—¿Era necesaria esa unión?

—Era necesaria porque el envite que nos enfrentamos es muy serio y preocupante. Un ministerio que ha pretendido sacar un Estatuto Marco negociado con sindicatos de clase, con sus sindicatos afines, CCCO, UGT y CSIF y que pretendan negociar las condiciones laborales de los médicos sin tener representatividad apenas en el colectivo médico nos parece que es un auténtico insulto. Nuestra principal reivindicación es negociar directamente con la administración nuestras condiciones laborales, no que las negocien otros sindicatos a los que el colectivo médico no les cae especialmente simpático. Y luego está el tema de la clasificación profesional. Una ministra que ha intentado mezclar médicos con categorías profesionales con menor grado de de formación. El médico es el que tiene la formación más alta y es el último eslabón en la asunción de responsabilidades. O sea, en la toma de decisiones la última palabra la tiene el médico y por lo tanto eso tiene que estar conocido y diferenciado de otras profesiones, como puede ser, por ejemplo, un profesional de enfermería que no asume el nivel de responsabilidad que asume el médico.

Y el ministerio e incluso la ministra ha dicho falsedades en el tema de las guardias. Las guardias siempre han sido de 17 horas, que ahora proponga que la mañana de la guardia no se trabaje, cosa que para el que hace la guardia es un pequeño alivio, para el colectivo y para el servicio es un despropósito, porque toda esa actividad que deja de hacer quien está haciendo guardia, ¿Quién la asume? La asume el resto de plantilla.

—Pero la ministra ha dicho en las últimas semanas que la mayoría de las reivindicaciones de los médicos ya están recogidas en su propuesta de Estatuto Marco e incluso que ustedes lo han reconocido. ¿No es así?

—No, miente. Si no, no estaríamos en la situación prebélica en la que estamos. Ha hecho un maquillaje de las guardias. Y mientras el Ministerio de Trabajo habla de jornadas de 35 horas, Sanidad en su propuesta baja nuestras jornadas de 48 a 45 horas semanales en el cómputo cuatrimestral. Eso quiere decir que puede haber semanas de 70, 80, 90 y 100 horas. Y de hecho las hay y es muy habitual y lo estamos viendo fundamentalmente en la parte que le toca gestionar directamente al ministerio, en Ceuta y Melilla.

Luego nos ha dejado una coletilla que se llama necesidades del servicio, por la que se puede obligar a hacer más horas de guardia de las que están estipuladas en ese Estatuto. Además, insistimos mucho en que son horas extra porque se hacen fuera de la jornada ordinaria. Y en el régimen laboral español las horas extraordinarias son voluntarias y tienen un tope de 80 horas al año. Pero en los médicos son 800 al año y además se retribuyen por debajo de la hora ordinaria. Un médico que está operando a las 3 de la madrugada cobra esa hora de media en torno a los 24 euros en bruto. Y además esas horas es como si no se hubiera trabajado porque no computan como tiempo trabajado para la jubilación. Un médico que hace guardias a lo largo de su vida ha hecho 5 años más en horas de trabajo que cualquier otro trabajador y eso no le vale, no le computa para nada. En definitiva, hay una serie de agravios comparativos que nos han hecho decir que hasta aquí hemos llegado.

«Los pacientes entienden que para que la sanidad funcione, los médicos tienen que estar bien tratados»

—Una de sus principales reivindicaciones es un estatuto propio que negocien ustedes mismos, pero la ministra lo descarta.

—Pues esperemos que la ministra deje pronto ese ministerio y entre una persona que tenga visos de futuro y entienda que el problema de los médicos es que queremos ser nosotros los que Inter locutemos directamente con la administración y no nos pongan por medio a sindicatos que no nos representan y además, insisto, a los que no les caemos bien, porque lo que han firmado a los médicos no nos beneficia en absoluto.

—¿Van a continuar con las huelgas previstas, una semana al mes hasta junio?

—Si no hay un cambio de actitud por parte del ministerio, sí. Nosotros queremos negociar y alcanzar acuerdos, no queremos estar en la continua bronca porque ni nos beneficia como colectivo ni es nuestra esencia. Nosotros queremos un acuerdo y si el ministerio entra en razón y se vuelve a sentar con nosotros, pues nos volveremos a sentar. Si no, teniendo en cuenta que cada movilización es más potente que la anterior, eso a nosotros nos da fuerzas para decir que aguantaremos lo que haga falta.

«Esperemos que García deje pronto el ministerio y quien venga entienda a los médicos»

—¿Sienten que cuentan con el respaldo de los pacientes?

—Sí, sí. De hecho, portavoces de asociaciones de pacientes se han manifestado de forma clara y sin ningún tipo de ambigüedad a favor de nuestras reivindicaciones, porque entienden que para que la sanidad funcione, los médicos tienen que estar bien tratados, no de forma privilegiada, como han dicho por ahí, sino tratados como mínimo igual que el resto de trabajadores de la sanidad y por supuesto respetados por la administración. E insisto, con el derecho de poder ser nosotros los que negociemos nuestras condiciones laborales como hacen la mayoría de las profesiones en sus convenios laborales.

—Pero para nadie es agradable que le cancelen una cita o le pospongan una operación… ¿Temen que se pueda volver en su contra?

—El agotamiento de cualquier reivindicación cuando se alarga en el tiempo es inevitable. Y nosotros ya hemos explicado por activa y por pasiva que el objeto de la huelga no es que se quede una persona sin cita un día. De hecho, los servicios mínimos están cumpliéndose a rajatabla. Nuestro objetivo no es que el paciente sufra el malhacer de los políticos que están gestionando la sanidad pública, pero alguna molestia habrá. Pero insisto, el objetivo, y los pacientes creo que lo entienden, es que para que nuestra sanidad pública perviva tiene que tener un contingente de médicos dispuestos a seguir ejerciendo.

Articulo: https://www.abc.es/sociedad/victor-pedrera-cesm-esperemos-monica-garcia-deje-20260221042616-nt.html

Dr. Víctor Pedrera: «No estamos dispuestos a dejar que otros hablen de las condiciones laborales de los médicos»

2026-02-02T10:16:12+01:00febrero 2nd, 2026|Opina con CESM-CV|

Víctor Pedrera

Secretario general de CESM

El secretario general de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) critica el acuerdo alcanzado por el Ministerio de Sanidad con los sindicatos del Ámbito para el nuevo Estatuto Marco y reclama un ámbito de negociación propio para la profesión médica, con especial atención a la jornada laboral, las guardias y la clasificación profesional.

El Foro de la Profesión Médica de España presentó este miércoles la Declaración de Derechos Fundamentales de los Médicos. Durante el encuentro se reclamó un estatuto propio que reconozca la singularidad e importancia central de su labor. En este marco, el Dr. Víctor Pedrera, secretario general de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), atendió a iSanidad para analizar la postura de la organización tras el acuerdo para un nuevo Estatuto Marco alcanzado por el Ministerio de Sanidad con los sindicatos del Ámbito (sin CIG-Saúde), que deja de lado a los sindicatos médicos. «El Ministerio pretende sacar una norma laboral que afecta a los médicos sin contar con ellos«, lamentó.

¿Cómo valoráis desde CESM el acuerdo de Sanidad con la mayoría de sindicatos del Ámbito de Negociación (sin CIG-Saúde) para un nuevo Estatuto Marco?

Es un acuerdo que, evidentemente, no se ha cerrado con nosotros, sino que me atrevería a decir que contra nosotros. El colectivo médico no ha participado en esas conversaciones. Estamos en una situación en la que una normativa básica, que afecta fundamentalmente al sector médico, se ha aprobado sin contar con los médicos.

Esperamos que, cuando esta norma pase a instancias superiores, en concreto a las Cortes Generales, los partidos políticos valoren la anomalía de esta negociación. Por primera vez en la historia el Ministerio pretende sacar una norma laboral que afecta a los médicos sin contar con ellos.

«Tenemos derecho a sentarnos con la Administración para tratar todo aquello que afecta exclusivamente a la profesión médica»

Usted asegura que no se ha contado con los sindicatos médicos en esta negociación. ¿Por qué cree que sucede esto?

Una de las causas hay que buscarla en los sindicatos del Ámbito de Negociación. Estos sindicatos están tomando la voz por parte de los médicos y quieren hacer valer sus derechos con una normativa que les protege y les da ventajas en la negociación. Además, discrepan de todas las reivindicaciones que hacemos los médicos, especialmente en cuestiones clave como la clasificación profesional.

Los médicos exigimos una clasificación que nos diferencie de otras categorías que no solo tienen menor formación, sino también un menor nivel de responsabilidad. Otro punto fundamental es la jornada laboral. La jornada laboral que excede de las 35 o de las 37,5 horas afecta únicamente al colectivo médico, y esto está claramente demostrado que al resto de los sindicatos les importa muy poco.

Uno de los aspectos más polémicos del nuevo Estatuto Marco es el tema de las guardias. ¿Cuál es la postura concreta de CESM al respecto?

Si somos trabajadores igual que los demás, exigimos tener los mismos derechos. Cuando se habla de una jornada de 35 horas para todos los trabajadores, eso incluye también a los médicos. Toda aquella jornada que exceda de la jornada ordinaria debe considerarse jornada extraordinaria, tener carácter voluntario, retribuirse al menos igual que la jornada ordinaria y ser computable como tiempo trabajado a todos los efectos, por ejemplo, de cara a la jubilación.

«Exigimos tener los mismos derechos que los demás trabajadores. Toda aquella jornada que exceda de la jornada ordinaria debe considerarse jornada extraordinaria, tener carácter voluntario, retribuirse al menos igual que la jornada ordinaria y ser computable como tiempo trabajado»

¿Cuáles esperan que sean los próximos pasos del Estatuto Marco?
Deseamos que el Anteproyecto de Ley del Estatuto Marco se devuelva al Ministerio y que, de una vez por todas, recapacite y se siente con los médicos para alcanzar un acuerdo. Esto se puede lograr pero hay que sentarse a hablar con nosotros teniendo claras las premisas que defendemos: un ámbito de negociación propio. No estamos dispuestos a dejar que otros hablen de nuestras condiciones laborales.

Creemos que tenemos derecho a sentarnos con la Administración para tratar todo aquello que afecta exclusivamente a la profesión médica. Reivindicamos que nuestra profesión sea reconocida como tal y no diluida en un sistema de clasificaciones en el que se nos equipara a profesiones con menor formación y menor nivel de responsabilidad. Además, reclamamos una jornada laboral con los mismos derechos que el resto de trabajadores, incluyendo la conciliación y el descanso, y una regulación de las guardias que prime la voluntariedad y una retribución adecuada.

«Deseamos que el Anteproyecto de Ley del Estatuto Marco se devuelva al Ministerio y que, de una vez por todas, recapacite y se siente con los médicos. Se puede alcanzar un acuerdo, pero teniendo claras las premisas que defendemos: un ámbito de negociación propio»

¿El Estatuto propio es un requisito indispensable para negociar con el Ministerio de Sanidad?
El Estatuto propio es la necesidad de contar con un ámbito de negociación propio y directo. Esto puede arbitrarse y la Administración dispone de mecanismos más que suficientes para ponerlo en marcha. Es un logro del que disfrutan los médicos en toda Europa, salvo los médicos españoles, los rumanos y los croatas. No entendemos por qué tenemos que ser una excepción en lo negativo también en este aspecto.

ARTÍCULO DE ISANIDAD

«En Europa sí hay estatutos propios de los médicos que negocian con la Administración directamente. Aquí somos la excepción»

2026-01-23T10:32:36+01:00enero 23rd, 2026|Opina con CESM-CV|

Víctor Pedrera

secretario general de CESM

Desde el sindicato convocante y aglutinador de los profesionales médicos, la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), su vicepresidente asegura que «estamos ante una oportunidad única para lograr cambios».

Pregunta. El anuncio de la huelga general con carácter indefinida, ya supone un órdago ante las reivindicaciones no escuchadas por el Ministerio de Sanidad.

Respuesta. Se trata de la continuación de unas protestas que se han ido incrementando ante la falta de respuesta del Ministerio. Los planteamientos que hemos hecho son viables; la profesión médica europea dispone de estatutos propios y no entendemos por qué España es la excepción. En Portugal, Francia, Reino Unido y Alemania, los médicos negocian directamente sus condiciones laborales con la administración responsable.

P. ¿Cuáles son las peculiaridades de nuestro país en este sentido?

R. Aquí estamos divididos. Por un lado, está la Mesa del Ámbito, donde se encuentran los sindicatos de clase (CCOO, UGT o CSIF), que son los que están a favor de la propuesta del borrador del Ministerio de Sanidad. Por otro, estamos nosotros, la Mesa de la Profesión.

P. ¿Por qué no vale la propuesta acordada entre sindicatos y Sanidad?

R. Porque no recoge las condiciones laborales que afectan directamente al médico; nuestra labor no puede regularse igual que la del resto de profesionales sanitarios. Se habla de la jornada de 35 o 37 horas, pero la realidad es que los médicos se enfrentan a jornadas obligatorias de entre 60 y 70 horas semanales. A esto se suma que los médicos realizan una actividad extraordinaria que no solo no se retribuye adecuadamente, sino que se paga a un precio inferior al de la hora ordinaria y, además, no computa para la jubilación. En definitiva, estamos en una situación de menosprecio.

P. Estos cambios no dependen solo de Sanidad, sino que involucran a carteras como Función Pública, Seguridad Social y Hacienda. ¿Lo han planteado así?

R. Es cierto que hay una lógica en ello. Todo cambio normativo requiere del apoyo de estos ministerios, dado que se supone que estamos ante una ley nueva. Pero no es así, porque lo que se ha hecho hasta el momento es maquillar el Estatuto Marco de 2003. E insisto: este es el detonante de los principales problemas que sufre la sanidad pública.

P. Entonces, ¿se arrastran carencias desde hace más de dos décadas?

R. El colectivo médico se ha ido despegando de la sanidad pública. Cada vez es más difícil encontrar profesionales que quieran trabajar en Atención Primaria o en hospitales comarcales con baja dotación de plantilla. No es que falten médicos, porque la producción de nuestras universidades es alta; lo que sucede es que, una vez formados, reciben mejores ofertas del extranjero, como en Alemania, Bélgica o Irlanda. Si queremos que la población sea atendida con garantías y seguridad, hay que mejorar la situación de quien presta el servicio.

P. Ustedes defienden que mejorar la situación del médico es cuidar la calidad asistencial del paciente. ¿Está esta en peligro?

R. No se pueden tener agendas en Primaria con 50 o 60 pacientes; así no se puede atender como es debido. No se puede obligar a los médicos a hacer siete u ocho guardias de 24 horas al mes. La población debe ser consciente de esto y apoyarnos, y sentimos que es así. Un ejemplo que usamos mucho es la seguridad de los camioneros: ellos cuentan con tacógrafos que miden su actividad y normas que regulan sus descansos para evitar accidentes. ¿Y los médicos? Nadie se pregunta si un cirujano está al 100% de sus capacidades para operar tras 17 horas de guardia ininterrumpidas.

P. Hasta ahora, las comunidades autónomas han apoyado sus paros. Pero, con las competencias transferidas, ¿podrían ellas tomar la iniciativa y elaborar marcos normativos propios con los médicos?

R. Sí, pero ahora estamos hablando de una norma nacional que debe dar cobertura a todo el Estado y fijar los mínimos por los que se deberían regir las CCAA. Valoramos las manifestaciones de apoyo, pero esperamos que, cuando llegue el momento de actuar, ese aliento se convierta en hechos.

Articulo de opinión Víctor Pedrera,

https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2026/01/23/697284bfe85ecede068b457e.html

La huelga médica y la demagogia igualitarista.

2025-12-17T18:13:09+01:00diciembre 17th, 2025|Opina con CESM-CV|

Rafael Pérez Trullás.

Facultativo Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Delegado Sindical de CESM-CV.

Hay artículos que analizan una huelga y artículos que la utilizan. La huelga de la falsa excepcionalidad de D. José Ramón Martínez-Riera pertenece claramente a los segundos. Bajo la apariencia de una reflexión crítica, el texto no examina las reivindicaciones médicas ni sus posibles efectos sobre el sistema sanitario; lo que hace es aprovechar la movilización para librar una batalla previa y ajena: quién debe ocupar el centro del sistema de salud.

La llamada «excepcionalidad médica» se presenta como una ficción interesada, pero el artículo evita cuidadosamente refutar los hechos que la sustentan. No se niega que los médicos asuman responsabilidad clínica directa, carga legal específica, un itinerario formativo largo y restrictivo ni jornadas con guardias obligatorias. Simplemente se insinúa que señalar estas realidades es una forma de privilegio encubierto. El debate técnico se sustituye así por un juicio moral que convierte cualquier reivindicación en sospechosa por definición.

Este desplazamiento retórico se repite al abordar la precariedad. El autor acierta al señalar que no es un fenómeno exclusivo, pero yerra al utilizar ese hecho para vaciarla de contenido en el ámbito médico. La precariedad en este colectivo no es solo contractual: es estructural, acumulativa y funcional. Se manifiesta tras más de una década de formación reglada, en jornadas reales que exceden de forma sistemática las horas reconocidas, en guardias obligatorias que alteran el descanso y la conciliación, y en una carga asistencial creciente asumida con responsabilidad clínica directa. Que otros profesionales también sufran precariedad no reduce esta realidad; al contrario, la agrava, porque combina inestabilidad laboral con una exigencia horaria y asistencial singular que multiplica su impacto.

Tampoco es casual el tratamiento de la supuesta «sobreabundancia» de médicos. El número de facultades se utiliza como argumento tranquilizador mientras se evita la pregunta decisiva: cuántos médicos permanecen en la sanidad pública bajo las condiciones actuales, y en qué especialidades y territorios. No es una omisión inocente; es una condición necesaria para sostener el relato. Hablar de fuga profesional llevaría inevitablemente a hablar de causas, y eso desmontaría la tesis.

El Estatuto Marco aparece idealizado como un instrumento neutral de igualdad y mérito. Pero una igualdad puramente formal que ignora la realidad funcional del trabajo clínico no produce equidad, sino disfunción. Tratar igual lo que es objetivamente distinto no corrige desigualdades; las consolida. Defender este enfoque no es modernidad, es dogmatismo normativo.
A partir de ahí, el texto deja de argumentar y pasa a juzgar. La huelga se convierte en un acto conservador; las reivindicaciones, en un intento de preservar poder; los médicos, en un colectivo reacio a perder protagonismo. Nada de esto se demuestra. Todo se sugiere. Y sugerir, por muy elegante que sea el envoltorio, no es razonar.

Quizá por eso convendría recordar aquello de zapatero a tus zapatos. La organización del trabajo clínico, la planificación de recursos humanos y su impacto sobre la calidad asistencial no se entienden desde marcos ideológicos abstractos ni desde disputas simbólicas entre colectivos. Se entienden desde la realidad diaria de la asistencia y sus consecuencias.

Y esa realidad es la gran ausente del artículo. Porque si la huelga médica logra estabilidad laboral, reconocimiento de la jornada real y retención del talento, el principal beneficiado será el paciente. No se trata de privilegios, sino de seguridad clínica, continuidad asistencial y sostenibilidad del sistema público. Negar esta relación puede resultar tranquilizador desde el discurso, pero es profundamente irresponsable desde la práctica.

Desacreditar una huelga llamándola «engañosa» no fortalece la sanidad pública. Solo evita afrontar una verdad incómoda: que sin médicos en condiciones dignas no hay cooperación posible ni calidad asistencial real, por mucho que el relato igualitarista suene bien sobre el papel.

Los médicos hemos dicho ¡¡BASTA!!

2025-12-05T13:25:17+01:00diciembre 5th, 2025|Opina con CESM-CV|

Víctor Pedrera

Secretario general de CESM

En los últimos meses me han preguntado en numerosas ocasiones por qué hemos ido a la huelga los médicos y facultativos, y la respuesta creo que es muy simple; por hartazgo y por dignidad, porque nos hemos cansado de ver cómo el maltrato institucional se iba recrudeciendo a lo largo de los últimos años y porque la vocación parecía ser el papel en blanco que lo aguantaba todo mientras se iba cargando sobre las espaldas de los profesionales el mantenimiento de un sistema sanitario que empeoraba poco a poco sus condiciones laborales. Casi con resignación hemos asumido jornadas muy superiores a las del resto de trabajadores, recortes salariales discriminatorios, sobrecarga asistencial por plantillas mal dimensionadas, un abandono de la salud de los profesionales y una imposibilidad de conciliar la vida personal y laboral que ha forzado a muchos compañeros a abandonar su profesión o a buscar destinos que al menos respetaran unos mínimos exigibles.

Sin embargo, hemos llegado a un punto de no retorno en el que los médicos hemos dicho ¡¡BASTA!!, y ese ha sido el borrador de Estatuto Marco que ha pretendido aprobar el Ministerio de Sanidad, que no sólo no ha tenido en cuenta nuestras reivindicaciones para mejorar la situación, sino que además, tal como se ha diseñado, era un nuevo desprecio a la profesión. Y ha sido esta propuesta la que ha puesto de acuerdo a todo el colectivo para mostrar activamente su rechazo en una campaña de movilizaciones que acumula ya casi un año de duración, de la que forma parte esta huelga nacional de 4 días consecutivos.

Han sido muchos los meses de trabajo interno, de tender la mano al diálogo, de encuentros con el ministerio confiando en que hubiera una voluntad real de llegar a acuerdos, y de aumento gradual de la tensión en las movilizaciones. Pese a las numerosas reuniones, la última propuesta que ha facilitado el ministerio sigue ahondando en una discriminación del colectivo médico que no podemos asumir.

Nos resulta complicado comprender que teniendo al frente precisamente a una médica de profesión, Sanidad se mantenga en su voluntad de equiparar a graduados a los que se les exigen 360 créditos de formación con otros a los que les basta con 240 con formación especializada, sin tener en cuenta el nivel de responsabilidad de unos y otros, sin diferenciar a titulados de MECES III de los de MECES II. No se trata de corporativismo, sino de reconocimiento a los requisitos de formación y responsabilidad del médico, pilares de la garantía de calidad asistencial que después se presta a los pacientes.

Tampoco podemos permitir un régimen de incompatibilidades discriminatorio, y al mismo tiempo retribuciones diferentes por el mismo trabajo. En un sistema de salud en el que la fuga de médicos es uno de sus principales problemas, como estamos viendo, es contraproducente añadir más trabas a la retención de talento imponiendo estas condiciones. Y lo mismo ocurre con la movilidad forzosa, que se mantiene bajo la eterna premisa polivalente de las “necesidades del servicio” como herramienta para someter al colectivo médico a condiciones laborales injustas y discriminatorias respecto al resto de categorías profesionales.

Una mención aparte merece la jornada laboral del médico, que pese a numerosos anuncios maquillados y mientras el Ministerio de Trabajo defiende la reducción general para el resto de trabajadores, sigue sin regularse como reclamamos, siendo muy superior en el colectivo médico. Sanidad se niega a calificar la jornada de guardia como actividad extraordinaria, a garantizar que su retribución sea por encima de la de la hora ordinaria, a que esas horas computen como tiempo trabajado para la jubilación y a fijar un calendario claro y bien definido para la implantación hasta que se establezca la voluntariedad, sabedora de que ésta depende fundamentalmente de las condiciones retributivas y laborales de las mismas y manteniendo su pretensión de que la guardia médica siga siendo el mecanismo para garantizar una asistencia completa a la población con plantillas insuficientes de profesionales. Por tanto, no contamos con garantías suficientes para que no se siga obligando a los compañeros a realizar jornadas semanales de más de 45 horas apelando a ese comodín de las ‘necesidades del servicio’ que se mantiene intacto.

La importancia de estas cuestiones y de poder negociarlas sin restricciones ni condicionantes queda perfectamente recogida en una de nuestras principales reivindicaciones, que es la de contar con un estatuto propio que regule nuestras especiales condiciones de trabajo y, por tanto, tener un Ámbito de Negociación propio. El ministerio se ha negado desde un principio a esta posibilidad, y parece no entender que el colectivo necesita una interlocución directa que impida que su voz, minoritaria por representación, se diluya entre la del resto de sindicatos profesionales.

De poco nos sirve la propuesta de agrupar en un capítulo específico las normas que regulen aspectos laborales exclusivos del médico ni la última oferta de crear mesas técnicas exclusivas si la composición de esas mesas es la misma que la de la mesa sectorial donde los sindicatos escasamente representativos en el colectivo médico -y en ocasiones con intereses contrarios- tienen más capacidad de decisión.

La lista de motivos puede alargarse señalando los obstáculos para contar con una jubilación anticipada parcial y voluntaria sin merma económica, la regulación adecuada de las situaciones de incapacidad temporal o el prorrateo de guardias, la salud laboral, la modificación de la normativa de los residentes o el desarrollo profesional continuo. Se trata de un amplio abanico de aspectos que afectan a toda la profesión médica, desde los estudiantes de Medicina hasta los decanos de las facultades, pasando por colegios oficiales, sociedades científicas y sindicatos, todos ellos representados en el Foro de la Profesión. El colectivo entero ha mostrado su oposición a la norma y ha ido secundando de manera progresiva las primeras concentraciones, las manifestaciones, los actos de protesta y las dos jornadas previas de huelga convocadas. El siguiente paso son estos cuatro días consecutivos en los que de nuevo animamos a los profesionales a participar. Lo hacemos por defender unas mejores condiciones laborales para los médicos, una mejora de la calidad asistencial que se presta a los pacientes y una sostenibilidad del sistema sanitario que tantos elogios ha recabado durante años.

El banco del carpintero y el Estatuto del Médico.

2025-11-27T10:27:24+01:00noviembre 27th, 2025|articulo de opinion, Opina con CESM-CV|

Rafael Pérez Trullás.

Facultativo Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Delegado Sindical de CESM-CV.

En España, la reforma del estatuto marco para los trabajadores de la sanidad ha encendido una protesta inédita: los médicos, que constituyen el núcleo técnico del sistema sanitario, se sienten ignorados en la mesa donde se decide su futuro laboral. Las negociaciones avanzan entre ministerio y sindicatos generalistas, pero en esa mesa —denuncian los facultativos— apenas hay médicos. Y cuando las condiciones de los médicos se discuten sin médicos, algo esencial se resquebraja.

El motivo del conflicto va más allá de un desacuerdo puntual. Los facultativos reclaman la creación de un Estatuto del Médico, propio y separado del estatuto marco. No quieren un simple capítulo añadido o una sección simbólica. Argumentan que su trabajo tiene características únicas: guardias de 24 horas, formación prolongada y costosa, una responsabilidad legal y emocional inmensa, y riesgos laborales que no pueden equipararse al resto del personal sanitario. Piden una regulación que reconozca esas diferencias de raíz, y que sea negociada por quienes conocen el oficio desde dentro.

Mientras tanto, el Ministerio de Sanidad insiste en que el estatuto marco busca homogeneizar condiciones laborales para todo el sistema público, evitando fragmentaciones entre comunidades autónomas. Pero las comunidades replican que son ellas quienes cargan con los déficits presupuestarios y la escasez de recursos. El resultado es el habitual intercambio de culpas: el ministerio dice que la responsabilidad es autonómica, las autonomías culpan al ministerio. Y en medio de ese vaivén burocrático, los médicos vuelven a sentirse huérfanos de interlocutor.

Los sindicatos médicos —como la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA)— han denunciado repetidamente que no se les permite participar en el “ámbito de negociación” estatal. Los grandes sindicatos presentes (CC. OO., UGT, CSIF) representan a la totalidad del personal sanitario, pero no a los médicos en particular. “Se nos quiere meter en un cajón común que no refleja nuestra realidad”, lamentan. De ahí la huelga nacional realizada recientemente: una llamada de atención de un colectivo agotado, que siente que, una vez más, se legisla sobre su vida laboral sin contar con su voz.

La situación recuerda a una vieja parábola:

En un pueblo, un carpintero fabricaba muebles sólidos gracias a su banco de trabajo, pesado y estable. Un día, el ayuntamiento decidió construir un “Banco general de artesanos” para todos los oficios: herreros, zapateros, tejedores. Era bonito y versátil, pero cuando el carpintero quiso serrar una tabla, el banco se tambaleó. “No pido un banco distinto por orgullo —dijo—, sino porque mi oficio lo necesita”.

Eso mismo reclaman los médicos. No buscan privilegios, sino una herramienta laboral adecuada a su profesión. El “banco común” del estatuto marco no les sirve, porque la medicina exige otra firmeza, otra estructura, otra precisión. Tratar de igualar lo que no es igual solo conduce al deterioro.

El Estatuto del Médico no sería un capricho corporativo, sino una inversión en salud para la población. Regular adecuadamente las guardias, los descansos, las jubilaciones y la carrera profesional de los médicos no es solo una cuestión de justicia laboral: repercute directamente en la calidad asistencial, en la seguridad del paciente, en la capacidad de retener talento y evitar la fuga de profesionales al extranjero.

El sistema sanitario se sostiene sobre quienes lo habitan. Ignorar sus condiciones, negarles voz en las decisiones que definen su trabajo es como construir un hospital sobre cimientos de arena. El futuro de la sanidad pública pasa por un pacto que reconozca la singularidad del médico y la coloque en el lugar que merece.

Porque la salud de todos comienza, inevitablemente, por la dignidad de quienes nos cuidan.

Víctor Pedrera (CESM) sobre el Estatuto Marco: «Pedimos al ministerio que si es una norma de mínimos, sea lo suficientemente concreta»

2025-11-11T10:47:59+01:00noviembre 11th, 2025|Opina con CESM-CV|

Víctor Pedrera Carbonell

SECRETARIO GENERAL

El secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) explica en Demócrata la actitud «escéptica» con la que lleguen a su reunión con el Ministerio de Sanidad y advierten que no cesarán en sus reivindicaciones.

Este martes, el ministerio de Sanidad se reúne con la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), en un escenario marcado por la negociación del Estatuto Marco y la convocatoria de huelga prevista entre el 9 y el 12 de diciembre con la que amenazan al departamento que lidera Mónica García.

Víctor Pedrera, secretario general de CESM, denuncia en Demócrata que hace meses que el ministerio no les remite una nueva propuesta e insiste en las grandes reivindicaciones del sector: Estatuto propio, clasificación del personal acorde al grado de responsabilidad, régimen de incompatibilidades y regulación de la jornada laboral. Además, lamenta que sean «sindicatos que tienen baja o casi nula implantación dentro del colectivo médico», quienes lideren la negociación.

PREGUNTA – ¿Con qué ánimo afrontáis el encuentro?

RESPUESTA – Llegamos con una actitud escéptica y poco esperanzada por una sencilla razón: el ministerio no nos ha enviado ninguna contra propuesta. Simplemente nos ha citado, entiendo yo, por cuestiones meramente legales de reunirse con el Comité de Huelga. No tenemos ninguna contra propuesta que se aproxime a las peticiones del colectivo médico que son conocidas ya por todos.

En primer lugar, exigimos y reclamamos un ámbito de negociación propio que nos permita ser los médicos los que defendamos nuestras condiciones laborales frente a la administración, y no sindicatos que tienen baja o casi nula implantación dentro del colectivo médico.

En segundo lugar, que se reconozca, de una vez por todas la clasificación de los grupos profesionales en función, no solamente a la formación, en la cual el médico está muy por encima del resto de profesiones a las que se nos quiere equiparar; sino por el grado de responsabilidad de la asunción del acto médico. Somos quien más responsabilidad asume, por lo tanto quienes más peso debemos tener en la toma de decisiones.

En tercer lugar, la jornada de trabajo. La situación sigue siendo discriminatoria para los médicos con respecto al resto de trabajadores. Somos los únicos que tenemos obligaciones de hacer jornadas de 48 horas, aunque ahora dice que serían de 45, cosa que también es falsa.

Por otro lado, toda la actividad extra del médico no se reconoce como tal. Se le llama «atención continuada» y se paga por debajo de la hora ordinaria, es de carácter obligatorio y a la postre, ni siquiera computa como tiempo trabajado para la jubilación.

En definitiva, hablamos de una serie de discriminaciones que afectan exclusivamente al colectivo médico, que nos mantienen en una situación de desventaja con respecto al resto de colectivos. Sobre todo con respecto al resto de médicos de otros ámbitos como la medicina privada o incluso otros países de Europa.

P- En Demócrata, hemos llegado a contabilizar hasta 18 puntos de fricción...

R- Sí, las discrepancias son muchísimas más de las antes mencionadas. Por ejemplo, la política de incompatibilidad: a los médicos se nos trata como si fuéramos predelincuentes y se nos aplica un sistema superior al del esto de la función pública.

P- ¿Cuánto hace que no recibís una propuesta desde el ministerio?

R- Hace bastantes meses… Ellos se centran en el ámbito de la negociación, ignorando al Comité de Huelga, y están en su perfecto derecho de priorizar lo que quieren. Nosotros en nuestro derecho de defender nuestras reivindicaciones.

P- Una de las críticas más repetidas es que el ministerio está elaborando una ley básica, de «mínimos»

R – El Estatuto Marco es una norma que el ministerio llama de «techo», sobre la cual no se pueden empeorar las condiciones laborales. Las CCAA pueden mejorar lo que quieran, pero no pueden empeorar lo que ponga en el Estatuto Marco. Por lo tanto, lo que le pedimos al ministerio es que esa norma de mínimos sea lo suficientemente concreta y restrictiva para evitar que en algunas CCAA los médicos no estén cobrando el complemento por carrera profesional, que tengan jornadas extraordinarias por encima de lo sensato. O que se sigan obligando a médicos de 55 años a hacer guardia, con la repercusión que ello tiene en la salud física y emocional.

A la población hay que darle un servicio adecuado, pero eso es responsabilidad es de la Administración, no del trabajador. Insisto, que el grueso de las discrepancias es: Estatuto propio, clasificación del personal acorde al grado de responsabilidad, régimen de incompatibilidades y regulación de la jornada laboral. Y en esto el ministerio es más reacio porque le viene muy bien tener quien le haga las funciones cuando ellos no han sido capaces de hacer la planificación adecuada.

P- Muchas de vuestras reivindicaciones han sido «despachadas» por el ministerio alegando que es competencia de las CCAA. ¿Aceptáis la justificación o lo veis como un recorte de derechos?

R- El Estatuto Marco es una norma competencia del ministerio. ¿La tiene que consensuar con las CCAA? Por supuesto que sí, pero la responsabilidad de la redacción es exclusiva del ministerio. Y las CCAA tienen derecho a poner el grito en el cielo, pero exclusivamente en lo que a coste y traducción económica se refiere. Sí el Estatuto Marco prevé que las horas de guardia, se retribuyan mínimo como una ordinaria, que es lo que nosotros hemos pedido, las autonomías te dirán que bien, que de acuerdo, pero eso cuesta tanto y el ministerio lo tiene que contemplar para financiarlo. Pero es el ministerio quien tiene que tomar las decisiones.

Parece ser que este ministerio y este Gobierno ha entrado en dique muerto.

P ¿Puede el curso de la reunión tener alguna repercusión en la huelga?

R– La huelga del 9 al 12 de diciembre no se va a desconvocar. Entiendo que no vamos a tener en la mano un Estatuto propio que nos satisfaga a todos y que el Gobierno sea capaz de sacarlo en las Cortes.

Además, parece ser que este ministerio y este Gobierno ha entrado en dique muerto. Y todo lo que estamos discutiendo, tanto en un sentido como en otro, son cosas que no van a llegar ningún puerto. Posiblemente tengamos, a partir de entonces, que plantearnos buscar un nuevo interlocutor.

Demócrata

Médicos de familia para un presente roto.

2025-10-30T09:46:42+01:00octubre 30th, 2025|Opina con CESM-CV|

Mª Soledad Botella Rodríguez

Médico de Familia y delegada de CESMCV

La Atención Primaria es el pilar del sistema sanitario valenciano, sufriendo desde hace años sobrecarga asistencial, déficit de personal, agendas saturadas, precariedad y poco reconocimiento.

Esta situación está llevando a una fuga masiva de médicos, tanto a la privada como fuera de España, hecho que ha conseguido desmantelar la Sanidad Pública, que está en caída libre desde hace tiempo

Estamos en una época en la que la sociedad tiene prisa, es la sociedad de la inmediatez, todo lo quieren “ya”.

La sociedad demanda que los médicos estén hiperconectados, pero en la situación actual, las agendas sobresaturadas favorecen que estemos más lejos que nunca del paciente. Los gestores deben dejar de poner la presión en nuestra vocación, porque ya no se puede más y los médicos claudican.

Tenemos una realidad indiscutible, la cronicidad y el envejecimiento de la población, y que nuestra Atención Primaria está rota y dañada. La Atención Primaria se apaga, y con ella la primera línea de salud.

Si el pilar falla, se deteriora todo el sistema. Tendremos peor salud, menos adherencia a los tratamientos y más mortalidad. Tendremos urgencias saturadas, más desigualdad, siendo los más vulnerables los más afectados.

El médico de Atención Primaria es, por naturaleza, el médico que escucha, que previene, que entiende de cronicidad, pluripatología, es el médico que la población necesita en primera línea porque toda su atención es longitudinal.

El futuro nos necesita cerca. Sin médicos en Primaria no existe Sanidad posible. Es una especialidad relacional, ética y contextual. El núcleo de nuestra especialidad es la continuidad asistencial.

La continuidad no es rutina, es el conocimiento que salva vidas. No solo tratamos enfermedades, sino que también acompañamos a personas enfermas a lo largo del tiempo adaptándonos a las necesidades de cada paciente. Somos la medicina del vínculo, de la cercanía y la confianza. Esta medicina es la que demanda y solicita la población. Pero para cuidar, también necesitamos condiciones que nos cuiden.

En la actualidad, la Atención Primaria está agrietada, pero dentro de esta grieta, tenemos que ser capaces de ver luz, esto requiere un esfuerzo conjunto y unánime. Pero no todo vale, debemos dignificar nuestra profesión. A veces pienso que la solución tiene que venir de dentro, no desde la política, que poco están haciendo, habrá que poner humanidad donde el sistema quiere que pongamos prisa y ver a los pacientes que podamos y a las 15 horas cerrar la consulta, ya que habrá terminado nuestra jornada laboral.

La Conselleria tiene que valorar que está poniendo en riesgo la salud de los médicos y ciudadanos: urge abrir los PAC/PAS 24 horas. Por una Atención Primaria digna y eficiente es necesario ¡ya!

Cuidar la Atención Primaria no es un gasto, es una inversión, es salvar la salud de un país entero. La Atención Primaria es el tronco y la raíz de todo el árbol que representa el sistema sanitario. Si el tronco no es fuerte y las raíces no son consistentes y poderosas, el árbol muere.

Los médicos de Familia hemos ofrecido siempre nuestra disposición y voluntad de colaborar en defensa de una sanidad pública segura, sostenible y de calidad. Pero los políticos deben escuchar a quienes trabajamos en la trinchera y conocemos los problemas del día a día.

Y a mis compañeros de Primaria, gracias por cuidar, estar y por seguir haciendo el esfuerzo de creer en la medicina de Familia, aunque esté muy rota.

El Sísifo de la Sanidad: urge abrir los PAC 24 horas

2025-10-27T09:26:52+01:00octubre 27th, 2025|Opina con CESM-CV|

Rafael Pérez Trullás.

Facultativo Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Delegado Sindical de CESM-CV.

En la Comunitat Valenciana los centros de salud viven un drama que se repite cada día con la puntualidad de un reloj suizo y la crudeza de una tragedia griega. Los médicos de Atención Primaria empujan su piedra cuesta arriba —como el mítico Sísifo— sabiendo que, al final de la jornada, esta rodará de nuevo hasta el fondo del valle. Y aun así, mañana volverán a hacerlo. Pero ya no pueden más.

Las agendas son infinitas. Aunque el sistema se viste de «cita previa» prefijada en 35 pacientes al día (que es ya de por sí una autentica barbaridad), la realidad es que los médicos atienden no solo a sus pacientes citados, sino también a los que acuden sin cita y exigen —a veces con razón— una atención inmediata. Atienden las urgencias reales de su cupo, las de otros compañeros, las ausencias imprevistas y, entre una consulta y otra, las visitas domiciliarias urgentes. Si el SAMU no está disponible, el CICU puede movilizarlos para cubrir esas emergencias, convirtiendo al médico de Familia en una especie de héroe improvisado, sin capa, sin descanso y, muchas veces, sin coche oficial: deben usar su propio vehículo, a pesar de que una sentencia obliga a la Generalitat a proporcionar los medios adecuados para este tipo de asistencia.

El SAMU sin médico: el barco sin timonel

2025-10-23T08:50:41+01:00octubre 23rd, 2025|articulo de opinion, Opina con CESM-CV|

Rafael Pérez Trullás.

Facultativo Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Delegado Sindical de CESM-CV.

Cuenta una vieja fábula que un rey, queriendo ahorrar en su flota, decidió prescindir de los capitanes. “Los marineros conocen bien el mar —pensó—, y desde la torre del puerto un almirante podrá guiarlos por señales de humo”.

Al principio, las cosas parecían funcionar. Los barcos zarpaban, las velas se hinchaban, y los marineros seguían las órdenes que llegaban desde tierra. Hasta que una tormenta inesperada azotó la costa. Sin un capitán que tomara decisiones inmediatas, los navíos se perdieron entre las olas. Algunos nunca regresaron.

Entonces el rey comprendió demasiado tarde que la experiencia y el juicio no se pueden dirigir a distancia.

Algo parecido está ocurriendo hoy en la Comunitat Valenciana, donde faltan médicos dispuestos a trabajar en el Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU). Las condiciones laborales —sueldos bajos, contratos precarios, turnos extenuantes y falta de reconocimiento— han ahuyentado a los profesionales.

Y, en lugar de afrontar el problema con seriedad, la anterior administración optó por una temeridad: enviar ambulancias sin médico, confiando en que los enfermeros pudieran recibir instrucciones remotas desde el CICU (Centro de Información y Coordinación de Urgencias).

El resultado ha sido, como era previsible, desastroso. En emergencias, donde cada segundo y cada decisión marcan la diferencia entre la vida y la muerte, la ausencia del médico no es un matiz técnico: es una carencia vital.

El desengaño de una médico de Familia: mi límite en la sanidad valenciana

2025-10-21T11:09:52+01:00octubre 21st, 2025|articulo de opinion, Opina con CESM-CV|

Mª Soledad Botella Rodríguez

Médico de Familia y delegada de CESMCV

Sinceramente mi desilusión con la Conselleria de Sanidad es total. Lo que el conseller de Sanidad dijo que modificaría, se ha convertido en una realidad frustrante. Desde mi posición, he sido testigo de cómo se nos ha intentando vender un supuesto «consenso» que dista mucho de la realidad. Lo que tenemos es un sistema sanitario que se derrumba, sobre todo en Atención Primaria. Estamos inmersos en una espiral de burocaria, sobrecarga y desprecio por nuestra salud mental y física. Nos están empujando al limite.

Recuerdo la negociación de la jornada laboral de 37,5 horas. Se llegó a un acuerdo, pero su aplicación ha sido un espejismo. Seguimos encadenando guardias de 24 horas o más, sin tiempo real de descanso, sin la conciliación que prometieron. En la Comunidad Valenciana, la Conselleria habla de optimizar recursos, pero lo que veo es una carencia absoluta de médicos para cubrir las necesidades más básicas. Es imposible atender a la población y la demanda es inasumible.

El resultado es que nos vemos obligados a hacer un trabajo precario e incompleto. No me formaron para esto, para sentir que cada día ofrezco menos de lo que mis pacientes merecen. Se nos exige productividad inalcanzable y se nos utiliza para tapar agujeros, desviando la atención de la escasez de recursos y la mala gestión. Y, como muchos compañeros, me siento totalmente desmotivada, y francamente, entiendo a quienes deciden irse a buscar una sanidad donde se respete su profesión.

Esta sanidad pública está gravemente herida, y no por nuestra culpa. Está herida porque quienes la gestionan no cumplen sus promesas y la están descapitalizando. Exijo como profesional y como ciudadano, que se nos respete, que se invierta de verdad en nuestra formación y en recursos. Necesitamos menos «gestos» vacíos y más acciones competentes. La Conselleria tiene que usar su presupuesto para cubrir necesidades reales y dejar de asfixiar a los médicos de Primaria.

No estoy aquí para vender ni para callarme. Estoy aquí para decir que o se actúa con compromiso, o lo poco que queda de la sanidad universal y publica de la Comunitat Valenciana acabará desapareciendo por completo. Y eso, no lo podemos permitir.

Carta abierta desde la profesión médica: responsabilidad, jerarquía y respeto.

2025-10-17T08:35:16+01:00octubre 17th, 2025|articulo de opinion, Opina con CESM-CV|

Martín Ferrando Mora

Delegado del Sindicato Médico CESMCV

En los últimos meses se ha abierto un intenso debate en el sistema sanitario público sobre la reclasificación del personal de Enfermería al Grupo A1 y la propuesta de los médicos de crear un Grupo A1+, que refleje la diferencia de formación, responsabilidad y función entre ambos colectivos.

Algunos han querido ver en esa propuesta una muestra de soberbia médica. Nada más lejos de la realidad. No hablamos de jerarquías personales ni de egos profesionales, sino de cómo reconocer de forma justa la estructura de responsabilidad sobre la que se sostiene la sanidad pública.

Médicos y enfermeros trabajamos unidos en un proyecto: la salud del paciente, como lo hacen el arquitecto y el arquitecto técnico en una obra. Ambos somos profesionales cualificados, ambos planificamos y nos necesitamos mutuamente para que el proyecto, en nuestro caso la salud del paciente, se mejore. Pero sus funciones y su nivel de responsabilidad no son equivalentes.

  • El arquitecto, como el médico, diseña, firma el proyecto y asume la responsabilidad legal de que la estructura sea segura y no se caiga el edificio.
  • El arquitecto técnico, como el enfermero, supervisa y coordina la ejecución conforme al plan, pero no puede firmar ni asumir la responsabilidad legal del conjunto.

Nadie cuestiona el valor del arquitecto técnico, pero tampoco se duda de que el arquitecto, por su formación y responsabilidad, deba situarse en diferente nivel administrativo al del arquitecto técnico. En sanidad ocurre exactamente lo mismo.

El Grado en Medicina exige 360 créditos ECTS (seis años) y se completa con una residencia MIR obligatoria de cuatro o cinco años, con más de cinco guardias mensuales además de la jornada ordinaria, superando las 48 horas semanales de asistencia formativa. En total, entre diez y once años de intensa formación reglada antes de poder ejercer como especialista.

El Grado en Enfermería, por su parte, comprende 240 créditos ECTS (cuatro años) y puede completarse con una especialidad EIR de dos años, cuya carga docente y asistencial no es comparable a la del MIR.

No reconocer esta diferencia formativa y competencial en la estructura administrativa sería tanto como ignorar la realidad de las profesiones que sostienen el sistema sanitario.

El Grupo A1+ no busca privilegios, sino coherencia. No se trata de establecer jerarquías personales, sino de reflejar niveles reales de responsabilidad. El médico no solo diagnostica y trata: asume decisiones que implican responsabilidad civil, penal y ética directa sobre la vida y la salud del paciente. Esa carga no es compartida ni delegable.

Del mismo modo que el arquitecto responde ante cualquier fallo estructural que ocasione el derrumbe de un edificio, el médico lo hace ante cualquier complicación o error clínico que le cueste la vida al paciente. Esa diferencia no es simbólica, es legal y debe reflejarse en la organización del sistema.

Otro punto de debate ha sido el acceso a los puestos de gestión y dirección sanitaria. No se trata de excluir a nadie, sino de garantizar que quienes toman decisiones clínicas o estratégicas sobre profesionales médicos dispongan de la formación necesaria para hacerlo con criterio.

En una obra, el arquitecto técnico puede coordinar equipos y recursos, pero no firmar el proyecto final. En sanidad, el enfermero puede liderar unidades y gestionar recursos humanos, pero no debe tener la autoridad última sobre decisiones médicas, que requieren una formación y una responsabilidad específicas. Confundir esos límites no fortalece el sistema: lo desdibuja.

Los médicos no tememos perder privilegios, defendemos la responsabilidad. Sabemos que cada decisión errónea tiene consecuencias reales sobre la vida de las personas, y por eso defendemos una estructura clara, no por orgullo, sino por seguridad del paciente.

Del mismo modo que un arquitecto no teme al arquitecto técnico, sí exige que se le respeten sus competencias. Los médicos pedimos que se nos reconozca el valor, la responsabilidad y la carga que conlleva nuestra profesión.

Médicos y enfermeros somos aliados, no adversarios. Trabajamos en el mismo proyecto: la salud de los pacientes. Pero igual que arquitectos y arquitectos técnicos tienen formaciones y responsabilidades distintas, la sanidad necesita conservar su estructura lógica.

El A1+ no divide: ordena, reconoce y protege. Y esa claridad, lejos de restar valor a la Enfermería, la dignifica dentro de un sistema donde cada profesional sabe exactamente cuál es su papel y por qué es esencial.

Sanidad Española: la eficiencia que se cobra en médicos agotados

2025-10-13T10:36:47+01:00octubre 13th, 2025|articulo de opinion, Opina con CESM-CV|

Rafael Pérez Trullás.

Facultativo Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Delegado Sindical de CESM-CV.

España aparece en los ranking internacionales como ejemplo de eficiencia sanitaria. Con menos gasto que Francia o Suecia consigue cifras similares en mortalidad prevenible. Orgullo nacional.

Pero conviene mirar detrás de la vitrina: esa eficiencia se sostiene sobre médicos exhaustos, salarios mediocres y contratos temporales que rozan lo absurdo.

El síndrome del capataz en la Sanidad.

2025-10-02T10:36:39+01:00octubre 2nd, 2025|articulo de opinion, Opina con CESM-CV|

Rafael Pérez Trullás.

Facultativo Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Delegado Sindical de CESM-CV.

Cuando un médico llega a un cargo de poder, la lógica invita a pensar que usará su experiencia para mejorar las condiciones laborales de quienes siguen a pie de consulta. Esa fue la expectativa que generó la Conselleria de Sanidad tras el último cambio de gobierno en la Comunidad Valenciana con la promesa de implantar la jornada de 35 horas semanales reales.

Un compromiso que apuntaba a la conciliación, al descanso y a equipararnos con la mayoría de comunidades autónomas con bellas palabras como por ejemplo: “Nosotros somos unos firmes defensores de la jornada laboral de 35 horas… pero firmes defensores de la jornada laboral de 35 horas de verdad. Desde las 8 de la mañana del lunes hasta las 3 de la tarde del viernes, porque el objetivo de las jornadas de 35 horas no es ni más ni menos que la conciliación de la vida familiar y la única forma de poder conciliar la vida familiar es estipulando la jornada real” (abril de 2024).

“Desde el primer momento tuve claro que era un acuerdo a revaluar porque entendía que no era de 35 horas real, sino de reducción de jornadas… quiero buscar el equilibrio… lo que les he ofrecido ya es otro acuerdo de 35 horas reales, trabajando desde las 8 de la mañana del lunes a las 15 horas del viernes para el turno fijo ordinario, y para el rodado llegar a las 1.512 horas anuales. …Les he ofrecido empezar el 1 de enero de 2025 con este acuerdo sanitario” (noviembre de 2023).

Qué bonita es la hemeroteca de las palabras vacías…

Sin embargo, tras un giro de tuerca más, aprovechando el periodo estival se nos ofreció todo lo contrario: mantener las 37,5 horas actuales (sin contar con las jornadas de guardia que todavía las aumenta más) y, por si fuera poco, reorganizar el tiempo de trabajo de manera que pueden alargar las jornadas hasta las 13 horas diarias a cambio de las jornadas de sábado por la mañana que se venían realizando. Una solución que no solo no mejora la conciliación familiar, sino que la destroza. Además, se habían colgado la medalla en los medios de comunicación de que el ciudadano iba a tener acceso a la sanidad por las tardes (aunque sea a costa del sufrimiento de los profesionales ya maltratados que sustentan la atención al paciente). De hecho, en la gran mayoría de los centros de salud, y algunos hospitales, los ciudadanos de la Comunidad Valenciana ya son atendidos en jornada ordinaria por las tardes (antes de la aplicación de la medida en cuestión). De este último dato se podría leer un desconocimiento preocupante del funcionamiento de la Conselleria que nos regenta por parte de sus más altos directivos…

Este giro puede explicarse con un magnífico diagnóstico: “El Síndrome del Capataz”. El síntoma principal se describe como aquel que, tras haber compartido las penurias de sus compañeros, cuando es promocionado, actúa con más dureza y crueldad que quienes nunca vivieron esas dificultades (al puro estilo de Stephen en la plantación de Candyland, el esclavo capataz impecablemente interpretado por Samuel L. Jackson en la película Django Desencadenado). Todo esto lo hace para marcar distancias con sus antiguos compañeros, para justificar su cargo, para mostrar obediencia a la estructura que lo sostiene.

Y aunque no es un fenómeno generalizado, tampoco es un fenómeno aislado. Desde el Ministerio de Sanidad, también regentado por una médica, se prepara un nuevo Estatuto Marco que amenaza con perpetuar las mismas condiciones precarias que sufrimos los médicos desde hace más de 20 años. Y podríamos nombrar también infinidad de cargos intermedios “dedocráticamente” colocados por el partido político de turno que ejercen de Stephen sin darse cuenta de que los cargos no son eternos y puede que un día tengan que volver a la trinchera que no arreglaron.

Da igual el signo o el color político: la historia se repite. En muchas ocasiones cuando un médico asciende a gestor, parece olvidar que alguna vez estuvo en la trinchera.

Afortunadamente y gracias a las presiones ejercidas, la conselleria ha reculado en su apretón de tuercas al profesional de la medicina. Pero ese paso atrás solo es una medida provisional. La amenaza fantasma, la espada de Damocles sigue pululando sobre las cabezas de los médicos.

Desde el Sindicato Médico lo decimos claro: ni capataces ni falsas promesas. Necesitamos medidas reales: la jornada de 35 horas de lunes a viernes como se nos prometió a los trabajadores de sanidad, recursos suficientes, descanso efectivo y conciliación de verdad. Cualquier otra cosa es un retroceso disfrazado de reforma.

Los médicos no olvidamos y estamos dispuestos a colaborar en la mejora del sistema sanitario si se nos respeta como profesionales y se cumplen los compromisos firmados. Exigimos lo que nos corresponde: condiciones laborales dignas y respeto a nuestra profesión. Por el bien real del ciudadano. Porque sin médicos no habrá sanidad.

El médico va desnudo

2025-08-22T12:32:22+01:00agosto 22nd, 2025|Opina con CESM-CV|

Rafael Pérez Trullás.

Facultativo Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Delegado Sindical de CESM-CV.

El médico va desnudo

Contaba Hans Christian Andersen que había una vez un emperador que, cegado por su vanidad, contrató a unos astutos embaucadores para que le confeccionaran un traje magnífico, invisible -según decían- para quienes fueran torpes o indignos de su cargo. Nadie se atrevía a admitir que no veía nada. Y así, el emperador salió desnudo a la calle, entre aplausos hipócritas. Hasta que un niño gritó lo que todos sabían pero nadie se atrevía a decir: « ¡El emperador va desnudo!».

Cuentan que eso era un cuento. Pero no, es la metáfora perfecta de lo que ocurre hoy con la figura del médico en España. Desde la distancia, desde el discurso fácil, se nos presenta como una élite privilegiada: profesionales bien pagados, con poder, con respeto social, con influencia en el sistema. Y ese traje -inexistente, pero ruidoso- es aplaudido por parte de la opinión pública, algunos medios y ciertos sindicatos generalistas que ni nos representan ni nos comprenden.

Pero el médico, en realidad, va desnudo. Desnudo de protección institucional. Desnudo de tiempo para atender con dignidad. Desnudo de condiciones laborales acordes con su responsabilidad. Desnudo de voz en las negociaciones sindicales. Desnudo frente a una sobrecarga insoportable, agresiones impunes y una judicialización creciente de su práctica.

Sí, somos «los de bata blanca», pero también los que encadenan guardias de 24 horas sin libranza, los que completan 11 años de formación para cobrar sueldos indignos, los que asumen cada día decisiones que pueden costar vidas, los que trabajan bajo presión, escasez y burocracia paralizante. Los que están obligados a trabajar hasta 48 h semanales (que pueden ser más) mientras al resto de la población le quieren rebajar la suya a 37 h. ¿Dónde está exactamente ese privilegio del que tanto se habla?

Mientras tanto, se aplaude a quienes agitan el discurso de «democratizar» el acto médico, como si diagnosticar, prescribir o liderar una atención sanitaria fuera cuestión de entusiasmo o de diplomacia, no de formación, experiencia y responsabilidad.

Se quiere difuminar la figura del médico, convertirlo en uno más dentro de una «colaboración» mal entendida, donde todos hacen de todo y nadie responde de nada. Y cuando los médicos alzan la voz para exigir condiciones justas o para denunciar una representación sindical secuestrada por colectivos que ni conocen ni comparten su problemática, entonces se nos tacha de elitistas, de corporativos, de querer «más que los demás». No queremos más. Queremos lo justo. Y lo justo, en sanidad, no es lo mismo para todos.

Hay quien necesita decir en voz alta lo que todos saben y pocos se atreven a admitir: el supuesto traje de privilegios que llevamos los médicos no existe. No hay oro ni seda ni galones. Hay jornadas maratonianas, decisiones solitarias, agotamiento emocional, y un sistema que se mantiene gracias a la vocación y el sacrificio de quienes -paradójicamente- son tratados como si vivieran por encima del resto.

Y como en el cuento de Anders·en, quizás ha llegado el momento de que alguien, como aquel niño, lo diga claro: el médico va desnudo. Y el sistema, si no reacciona, se va a quedar sin médico.

Sueldo MIR

2025-08-07T10:11:23+01:00agosto 7th, 2025|Noticias, Opina con CESM-CV|

Helena Sánchez

Delegada Sindical de CESMCV

GUARDIAS MAL PAGADAS, SUELDOS INSUFICIENTES… Y A VECES NI SIQUIERA COBRADAS… PUEDE UN MIR EN ESPAÑA VIVIR CON SU SUELDO?

UN SALARIO BASE QUE NO DA PARA VIVIR SOLO…

La situación actual de los MIR ( Médicos Internos Residentes) en España es precaria.
El salario neto de un MIR de primer año en España oscila entre 1000 y 1200 euros al mes, dependiendo de la Comunidad Autónoma dónde realice la residencia. Este es el sueldo base, sin contar guardias ni complementos, apenas cubre los gastos básicos en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o San Sebastián, dónde los alquileres de viviendas puede superar los 800-1000 euros/mes, un piso de 40-50 m cuadrados puede consumir el 50-70% del sueldo. Según el Sindicato Médico de Granada, un R1 recibe de media 1094 euros neto al mes y un R5 llega a 1405 euros neto al mes, cifras que no han mejorado significativamente pese al aumento del coste de la vida.

GUARDIAS…EL COMPLEMENTO CLAVE Y POLÉMICO

Gran parte del ingreso real de un MIR procede de las guardias. Las guardias de 17 a 24 horas seguidas, son el SUSTENTO REAL Y PRINCIPAL FUENTE DE INGRESOS adicionales para los residentes.

Estas pueden aportar entre 700 y 1200 euros mas al mes, dependiendo del número de guardias al mes y el año de residencia.

Sin embargo la remuneración por hora sigue siendo baja:

Varios informes muestran la desigualdad en el precio de la hora de guardia, según Comunidades puede variar desde 8 euros netos/hora hasta 14-15 euros netos /hora, también dependiendo del año de residencia.
Pero las diferencias son especialmente amplias en festivos y días especiales: desde cifras de 15 euros brutos/hora en las Comunidades peor pagadas, hasta 37 euros brutos/hora en las regiones mejor pagadas.

Hay que añadir, que estas horas de guardia NO COTIZAN a la Seguridad Social y , por tanto, NO SUMAN PARA LA JUBILACIÓN, ni cuentan como jornada laboral oficial.

GUARDIAS NO COBRADAS: EL OTRO DRAMA MIR

Mas allá del BAJO SALARIO, un problema silencioso pero RECURRENTE es la NO REMUNERACIÓN DE LAS GUARDIAS REALIZADAS, por errores ajenos a los propios médicos:

Fallos administrativos, cambios de contrato mal gestionados, omisiones en el parte de trabajo o retrasos burocráticos en los departamentos de personal, son motivos frecuentes por los que LOS MIR DEJAN DE COBRAR PARTE O LA TOTALIDAD DE SUS GUARDIAS.

Estos fallos NO SON PUNTUALES:

  • Meses sin cobrar guardias ya realizadas.
  • Guardias festivas no reflejadas correctamente en la nómina.
  • Errores al registrar turnos de nuevos MIR al incorporarse en Mayo-Junio, especialmente cuando el alta en la Seguridad Social o el contrato llega tarde.
  • Errores al pagar a residentes que pasan de grado (pagan como un R2 cuando son ya R3).
  • Demoras en los pagos de más de dos meses en hospitales públicos, SIN COMPENSACIÓN POSTERIOR.

Actualmente en varios hospitales de la Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana, Andalucía y Comunidad Gallega, se han organizado plataformas MIR locales, denunciando que algunos residentes no cobran entre 2 y 5 guardias al mes, afectando hasta un 30% de su salario mensual ( entre 600 y 1000 euros por afectado):

“Trabajo 80 horas semanales, me dicen que ya se arreglara el mes que viene.. pero no hay mes siguiente sin errores” comenta un R2 de cirugía Valenciana.

“Si no haces tú el seguimiento en personal, no te pagan. Y estás operando, estudiando o de guardia”.

Pese a las reclamaciones, las soluciones suelen tardar semanas o incluso algún mes.
El sistema obliga al residente A SER SU PROPIO GESTOR ADMINISTRATIVO, con consecuencias directas en su ya precaria economía.

UNA PROFESIÓN VOCACIONAL O EXPLOTADA?

Las condiciones actuales han provocado una autentica crisis:

  • Fuga de médicos jóvenes al extranjero.
  • Abandono de plazas MIR en especialidades como Medicina de Familia.
  • Aumento de protestas de cientos de residentes.

Ante esto, la pregunta es:

¿Puede sobrevivir un sistema sanitario público sin cuidar mínimamente a sus médicos en formación?

Ratones, asnos y leones.

2025-08-04T07:48:26+01:00agosto 4th, 2025|Opina con CESM-CV|

Rafael Pérez Trullás.

Facultativo Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Delegado Sindical de CESM-CV.

Ratones, asnos y leones: el teatro sindical de la sanidad española

Esopo (famoso fabulista de la antigua Grecia), nos dejó dos fábulas que hoy describen, con precisión quirúrgica, el sainete que se representa en el sistema sanitario español.

En una, los ratones celebran una asamblea para ponerle un cascabel al gato. Todos aplauden la genialidad de la idea, hasta que alguien pregunta: «¿Y quién lo hace?» Silencio.

En otra, un asno, convencido de que puede aparentar lo que no es, se disfraza con una piel de león. Por un tiempo engaña a todos… hasta que rebuzna.

Ambas escenas se superponen hoy en la Mesa Sectorial de Sanidad, donde el Ministerio de Mónica García negocia un nuevo Estatuto Marco para todos los profesionales del Sistema Nacional de Salud. Sobre el papel, es un proceso de diálogo plural. En la práctica, es una mesa coja: la mayoría de los representantes sindicales no son médicos, sino personal de enfermería con intereses profesionales propios, avalados por grandes sindicatos generalistas donde la voz médica apenas se escucha, si es que se tolera.

Este desequilibrio no es una anécdota. Es un conflicto de intereses estructural. Porque mientras estos representantes negocian condiciones supuestamente comunes para todos, los colegios de enfermería, sindicatos y asociaciones profesionales de enfermería impulsan de forma paralela la apropiación progresiva de funciones médicas: diagnósticos, tratamientos, liderazgo clínico. Todo ello sin la formación, capacitación legal ni experiencia necesarias. El asno con piel de león actúa de nuevo, ahora en los pasillos del hospital.

Quieren ejercer como médicos sin serlo, sin rendir cuentas como tales, y sin asumir los riesgos inherentes. Todo va bien mientras nadie hace preguntas incómodas. Pero cuando llega el momento de responder ante una decisión clínica compleja, un error de juicio o una complicación crítica, la impostura se cae, y el rebuzno retumba.

El problema va mucho más allá de una disputa gremial. Repercute directamente sobre la calidad asistencial y la seguridad del ciudadano. Porque cuando quien prescribe, lidera o decide no tiene el conocimiento, ni la formación, ni la responsabilidad legal que exige ese acto, el paciente queda desprotegido.

Y mientras se banaliza la figura del médico, se debilita el único pilar que aún sostiene con dignidad una sanidad tensionada hasta el agotamiento.

Todo esto se cocina en una mesa convocada por una ministra, médico de formación y política por vocación, donde se pretende uniformar lo que no es uniforme, nivelar lo que requiere especialización, y negociar en nombre de los médicos sin que los médicos estén realmente representados. Es como si para reformar el reglamento de los pilotos de aviación, se invitara a las azafatas, los mecánicos y el personal de tierra -todos fundamentales- pero se dejara fuera a quienes tienen en sus manos la responsabilidad final del vuelo.

Por eso, es imprescindible un Estatuto Médico propio, negociado exclusivamente por sindicatos médicos que conocen, viven y sufren la realidad diaria del ejercicio clínico. No se trata de privilegios ni corporativismo: se trata de proteger la calidad del sistema y la seguridad del paciente, que es el verdadero perjudicado cuando se legisla desde la ignorancia o desde la agenda ajena.

Mientras tanto, la tragicomedia continúa: ratones que no saben poner cascabeles, asnos que se disfrazan de leones… y médicos que siguen sosteniendo el sistema desde el silencio y la sobrecarga.

Pero no hay disfraz que oculte indefinidamente la realidad. Un sistema sanitario sólido y seguro necesita que cada profesional ejerza su función según su formación y responsabilidad. Y para que eso sea posible, los médicos necesitamos un marco propio, justo y negociado por quienes realmente conocen nuestra labor.

No es un capricho corporativo. Es una garantía de calidad, de seguridad para el paciente… y de sentido común.

Motivos para mantener el rechazo al borrador de Estatuto Marco

2025-07-29T10:56:53+01:00julio 29th, 2025|Noticias, Opina con CESM-CV|

Víctor Pedrera

Secretario general de CESMCV

«¿Aún hay algo más que decir para justificar un estatuto propio para médicos y facultativos? Pues sí…»

La exposición de motivos del “Proyecto de Ley para la reducción de la duración máxima de la jornada ordinaria de trabajo y la garantía del registro de jornada y el derecho a la desconexión” ofrece una nueva batería de argumentos —contundentes, oficiales, irrebatibles— que sostienen con fuerza lo que llevamos años reclamando: un régimen específico que reconozca nuestra singularidad profesional y la sobrecarga estructural que padecemos.

Invitamos a todo médico y facultativo a leer esta exposición. No se quedarán indiferentes. Para abrir boca, rescatamos algunas perlas argumentativas que avalan la reducción de la jornada a 37,5 horas semanales y que, paradójicamente, contrastan frontalmente con lo que el borrador del Estatuto Marco nos impone a nosotros.

Se menciona al historiador británico E.P. Thompson, quien afirmaba que «hubo un tiempo en que se pretendió expropiar a los trabajadores de todo conocimiento del tiempo, para que todo su tiempo fuera tiempo de trabajo». No sabemos por qué, pero nos ha venido a la mente esa expresión tan habitual en nuestro entorno: “por necesidades del servicio…”.

Más adelante, se expone que este proyecto legislativo pretende avanzar hacia “sociedades donde las personas sean más felices”, defendiendo que fijar la jornada en 37,5 horas semanales “es un gran avance que sitúa a nuestro país en la vanguardia del derecho al tiempo, estandarte de sociedades modernas, civilizadas y orientadas al bienestar de las mayorías”.

Y añade: “Lo que se cede en el contrato de trabajo es el propio tiempo de la persona trabajadora. Su tiempo de vida. Un tiempo que se enajena, durante el cual el trabajador se encuentra bajo el poder de quien lo emplea, que lo dirige y organiza”.

También se afirma que “la organización del tiempo de trabajo determina directamente la estructura de la vida del trabajador: su salud, su conciliación, su dignidad y el libre desarrollo de su personalidad”. Razones todas ellas —dice el texto— que hacen imprescindible limitar y regular adecuadamente la jornada laboral.

Frente a esto, el borrador del Estatuto Marco sigue imponiendo a médicos y facultativos una jornada semanal que no solo supera las 37,5 horas, sino que llega a las 45 horas en cómputo cuatrimestral, y con ello, semanas en las que —por acumulación de jornada ordinaria y guardias— retrocedemos a condiciones propias de la revolución industrial. Sí, han pasado 116 años desde que en 1919 se fijó en España una jornada máxima de 48 horas semanales. Y los médicos y facultativos seguimos ahí. O incluso peor.

El propio proyecto de ley reconoce que reducir la jornada promueve el equilibrio entre vida laboral y personal y mejora el bienestar general, en un contexto donde la salud mental y física es una prioridad social y política.

Y si eso no bastara, aporta datos alarmantes: según estimaciones de la OMS y la OIT, en 2016 murieron en el mundo 745.000 personas por accidentes cerebrovasculares y cardiopatías isquémicas vinculados a jornadas prolongadas, siendo 398.000 por ictus y 347.000 por cardiopatía isquémica. ¿Qué jornadas? Las de más de 55 horas semanales. ¿Nos suena?

En resumen: mientras desde el Ministerio de Trabajo se enarbola la bandera del “derecho al tiempo”, en el ámbito sanitario se consolida un modelo para médicos y facultativos que lo niega sistemáticamente.

¿Y qué decir de los sindicatos? Los mismos que firman con orgullo la reducción de jornada para el conjunto de trabajadores, aceptan y sostienen lo contrario para médicos y facultativos. ¿Alguien se atreve a llamarle a eso igualdad? ¿Quién ha dicho clasismo?

Para cerrar, el texto gubernamental remata con esta frase: “La reducción de jornada ha sido diseñada en el seno del diálogo social, dando lugar a un acuerdo entre Gobierno y las organizaciones sindicales más representativas (CCOO y UGT), el 20 de diciembre de 2024”. ¿El mismo diálogo del que estamos excluidos?

Así que sí, aunque creíamos haberlo dicho todo, esta exposición de motivos del propio ministerio nos da nuevos y sólidos argumentos para seguir defendiendo nuestro rechazo al borrador del Estatuto Marco. Porque, cuando el propio Gobierno reconoce que lo que se cede es tiempo de vida, lo que exigimos no es un privilegio: es dignidad profesional.

Estatuto propio, ¡ya!

EL PARTIDO INFINITO (y otras formas creativas de no hacer nada)

2025-07-11T10:29:13+01:00julio 11th, 2025|Noticias, Opina con CESM-CV|

Rafael Pérez Trullás.

Facultativo Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Delegado Sindical de CESM-CV.

En algún lugar entre el Ministerio y las consejerías de Sanidad, se disputa el partido más largo de la historia. No es fútbol, aunque hay un balón que va de un lado a otro. No hay goles, ni árbitros, ni nadie que quiera coger el esférico con las manos. Porque, sorpresa: quema.

El balón en cuestión no es redondo, sino más bien una mezcla de contratos precarios, guardias interminables, plantillas bajo mínimos y médicos que huyen a Francia o Alemania como si buscar un futuro digno fuera un acto exótico. Una especie de «Fuga de cerebros: la Liga».

– «La competencia es autonómica» -dicen desde el Estado, mientras colocan la pica en Flandes y el balón en Murcia (o en Alicante).

– «Necesitamos financiación y coordinación nacional» -responden desde las autonomías, mandando el balón a Madrid con una nota que dice: «Urgente. Tratar después del verano».

Mientras tanto, en las gradas (si es que quedan), los médicos miran cómo la pelota gira. Algunos ya ni miran: hacen las maletas, actualizan su CV en inglés, francés o alemán y se marchan. No por gusto, sino porque aquí se les trata como si fueran recambios del almacén. En un país que se llena la boca con «sanidad pública y universal» mientras deja a sus profesionales sin aire para respirar.

Y así flotan en el aire miles de notas:

«Falta personal en urgencias», «Necesitamos más médicos de familia», «Guardias de 24 horas sin libranza», «Formamos a los mejores para que se los lleve otro país».

Los papeles siguen volando. A veces se pegan en los cristales del ministerio. Otras acaban en los parabrisas de los coches oficiales de las consejerías. Pero nadie los recoge. No es que no los vean. Es que no quieren tocarlos. No sea que el problema venga con el sobre abierto y sin remitente.

Mientras tanto, seguimos en el partido. El balón va, viene, arde, y nadie lo coge. Los médicos se agotan, los pacientes esperan y desesperan, y el sistema se oxida mientras los de arriba (sean de la afinidad política que sean) se aplauden por «haber abierto mesas de diálogo» o «creado comisiones de estudio». Un monumento al eufemismo burocrático.

Y así, entre pases largos y papeles al viento, seguimos creyendo que alguien, en algún momento, asumirá que sin médicos no hay sistema. Que sin condiciones dignas no hay vocación que aguante. Que no se puede sostener la sanidad pública sobre los hombros encorvados de quienes la hacen posible.

Porque al final, cuando el balón deje de rodar y los papeles toquen el suelo, puede que ya no quede nadie dispuesto a jugar, ni nadie que quiera recoger lo que el viento no se llevó.

“Día de la Atención Primaria: palabras que ya no bastan”

2025-04-14T10:40:32+01:00abril 14th, 2025|Opina con CESM-CV|

Dra. María Ángeles Medina Martínez

Presidente de la Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria

Delegado Sindical de CESM-CV.

Somos tan comprensivos y moldeables en Atención Primaria, que nuestro gran día, en vez de conmemorarse el día 12 de abril, oficialmente se celebró el día 10 en la sede de la Organización Médica Colegial. Es un ejemplo más de que todo vale para la sufrida y obediente Atención Primaria.

Fue un acto fantástico, con tres ponentes de excepción, rigurosos y expertos analistas: Vicente Matas, Sergio Minué y Beatriz González López-Valcárcel. Tres voces para una verdad incómoda, que comparto totalmente.

Hay tres razones para la preocupación: La AP es esencial, pero está estructuralmente olvidada. Además, el discurso político no se traduce en financiación ni en reformas reales. Y por último, las soluciones no pueden ser parches ni eslóganes: hacen falta cambios profundos.

Desde hace años, la Atención Primaria es el nivel asistencial que todos elogian y ninguno refuerza. Se nos reconoce en discursos, pero se nos relega en presupuestos. Se nos exige excelencia, pero se nos niegan herramientas. Se nos pide que sostengamos comunidades enteras… pero con agendas imposibles, plantillas incompletas y centros de salud que envejecen a la par que sus profesionales.

Algunos datos para la reflexión: falta financiación, sobra burocracia y las desigualdades entre territorios son inaceptables.

Advierto que invertir en AP es rentable, reduce inequidades y mejora resultados en salud… pero no cotiza políticamente. Si no actuamos ahora, el deterioro será irreversible.

Como médica de familia, podría hablar de lo que vivimos en los centros de salud: la fatiga crónica de los equipos, la dificultad para ver a nuestros pacientes con el tiempo que merecen, la angustia de no poder llegar a todo. Pero no quiero caer en la queja. Porque esta profesión, a pesar de todo, sigue llena de personas que creen, que se implican, que no se rinden.

Lo que pedimos no es imposible: Tiempo suficiente por paciente, plantillas completas y estables, equipos multidisciplinares con recursos, reconocimiento a la labor docente, investigadora y comunitaria, menos burocracia, más salud, y sobre todo: inversión real y sostenida, no discursos.

Por eso, en este Día de la Atención Primaria, no quiero mirar solo al Ministerio. Miro también a nuestra casa, a nuestra Comunitat Valenciana. Y pido con firmeza a la Conselleria de Sanitat que actúe.

Que se comprometa, de forma pública y verificable, con medidas concretas para rescatar la Atención Primaria valenciana. Que no postergue más lo urgente. Que entienda que sin una Atención Primaria fuerte, no hay sistema sanitario que se sostenga.

El Foro de Médicos lo ha dicho claro: necesitamos planificación, financiación, gobernanza profesional y reformas estructurales. Desde los centros de salud de nuestra comunidad, sumamos nuestra voz. No para reclamar un favor, sino para exigir justicia.

Ojalá el próximo Día de la Atención Primaria no tengamos que seguir pidiendo lo mismo. Porque ya no bastan las palabras.

Porque sin hechos, la Atención Primaria no resiste.

Dra. María Ángeles Medina Martínez

Presidente de la Sociedad valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria

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