
Federico Segura Marin
Médico de Familia
Delegado CESM-CV
En estas fechas vuelve de nuevo el Plan de Choque de la Atención Primaria, la contratación de licenciados/graduados en medicina sin la formación especializada acreditada.
En Atención Primaria nuestro Plan de Choque no es un programa de incentivación a los profesionales para mejorar la atención y paliar las demoras o necesidades de la población, en Atención Primaria es lo que vulgarmente llamaríamos “vale todo”. Nuestro plan de choque consiste en el incumplimiento flagrante de la legislación vigente en materia de contratación de profesionales médicos para cubrir puestos de especialidades médicas sin la especialidad pertinente. Eso es lo que un año más pretende hacer la Consellería de Sanitat bajo la justificación de la no existencia de médicos especialistas.
Empecemos por el mencionado incumplimiento de la ley (descrito en el Real Decreto 931/1995, de 9 de junio, por el que se dictan normas en relación con la formación especializada en Medicina Familiar y Comunitaria de Licenciados en Medicina a partir del 1 de enero de 1995 y se adoptan determinadas medidas complementarias; el Real Decreto 904/2001, de 27 de julio, por el que se unifican las convocatorias para el acceso a la formación médica especializada, y la Directiva 86/457/CEE, de 15 de septiembre, del Consejo de las Comunidades Europeas, sobre formación específica en Medicina General, que establece la necesidad de dicha formación específica para el ejercicio de las funciones de médico general en los regímenes públicos de Seguridad social de los distintos Estados miembro) que dicho sea de paso, de cumplirla sería más que suficiente para que no fuera necesaria esta reflexión, los médicos especialistas de Atención Primara, médicos de familia y pediatras, debemos oponernos frontalmente a esta medida por muchos motivos, de los que quiero destacar por importantes alguno de ellos.
Debemos oponernos a la contratación de graduados sin especialidad para cubrir suplencias en plazas de Medicina Familiar y Comunitaria y Pediatría de Atención Primaria porque supone un riesgo para la seguridad del paciente ya que el recién egresado o no especialista carece de la formación en competencias necesarias para desarrollar la actividad asistencial que requiere una consulta ordinaria.
Debemos oponernos porque esta medida supone un menosprecio al trabajo, la responsabilidad, la formación y el compromiso del médico de familia y pediatra de atención primaria, haciendo de su ámbito de trabajo una disciplina de nivel mediocre donde solo el estar en posesión del graduado en medicina habilita para desarrollar la actividad.
Debemos oponernos porque nos intentan engañar de nuevo con el llamado “carácter de excepcionalidad de la norma” para justificar este tipo de contrataciones para suplir la necesidad de médicos. Descritos algunos de los motivos por los que debemos oponernos, no voy a entrar en dos debates que pueden desviar la importancia de la cuestión, el debate del enfrentamiento entre compañeros al que nos quieren llevar los malintencionados sobre si es justo o no que no puedan trabajar los no especialistas y el debate legal de este tipo de contratación, que dejo a los juristas si llegado el momento fuera necesario, pero si voy a entrar en el moral y el que más me preocupa, el de la incompetencia y falta de responsabilidad para con la sociedad, que es a quien al fin y al cabo se debe el gestor de los servicios públicos, en nuestro caso el Conseller de Sanitat.
Como he mencionado la falta de moral y responsabilidad viene bien reflejada con los argumentos que lanza la Conselleria de Sanitat para justificar la medida, y de estos los dos más repetidos una y otra vez y no por ello ciertos, sino todo lo contrario, es decir falsos, son la excepcionalidad de la norma, que curioso, una excepcionalidad que se repite no solo en la época estival, verano tras verano, sino también en muchos lugares de nuestra Comunidad mes tras mes a lo largo de todo el año y el segundo argumento la falta de médicos especialistas.
Pues bien, ante estos argumentos, los contraargumentos; la excepcionalidad queda anulada cuando las necesidades de más médicos especialistas para cubrir las plazas existentes es una realidad que se viene poniendo encima de la mesa por parte de los propios profesionales y sus sociedades científicas desde hace más de 10 años, años más que suficientes para haber tomado alguna medida encaminada a mejorar o evitar esta situación.
La falta de médicos especialistas, otro argumento débil sobre todo cuando viene de quien tiene la responsabilidad de planificar y formar a nuevos médicos especialistas. A que descaro hemos llegado que el político responsable se queja a la sociedad y a los profesionales de algo de lo que él es el único responsable.
Pues bien, ante todo esto una vez más las Sociedades Científicas, algunos Colegios de Médicos, Organización Médico Colegial y médicos a título personal han vuelto a proponer medidas serias, responsables y coherentes para evitar este sinsentido y por encima de todo, garantizar la calidad asistencial en la Atención Primaria de Familia y Pediátrica:
– Acabar con este déficit de planificación implantando fórmulas de gestión ágiles y rápidas para adecuar medidas de absorción de la demanda en cortos periodos de tiempo.
– Incentivación correctamente retribuida por realizar dedicación por encima de lo establecido como ordinario. Dicho de otra manera, pagar de una manera digna por trabajar más horas. Seguimos siendo un sector al que no se nos contempla las horas extraordinarias.
– Y quizás lo más importante, asumir de una vez y de forma real la importancia de la Atención Primaria dotando a sus médicos del reconocimiento profesional y retributivo que se merecen. Dicho de nuevo de otra manera, haciendo atractivo el trabajo en Atención Primaria con un sueldo digno igualándolo a la media europea y con eso evitaremos fugas al extranjero, pero también podemos empezar con una medida intermedia, igualando el sueldo del médico de Atención Primaria al del médico de hospital y así evitaremos una fuga de médicos de familia y pediatras al ámbito hospitalario.
Y aquí me detengo para permitirme hacer dos reflexiones:
La primera, ¿Por qué los MIR es de Medicina de Familia o Pediatras recién acabado el periodo de formación optan por salidas profesionales hospitalarias? Ahí está el dato, no más del 20-30 % desean ir a los centros de salud .
La segunda recordando a la actual vicepresidente del gobierno Doña Yolanda Diaz cuando ante una interpelación de los empresarios de un sector que no voy a nombrar en la que se quejaban de la falta de mano de obra les contesto simple y llanamente “paguen más y verán como tienen mano de obra de sobra”. Muy señora mía le ruego que aplique su fórmula a los médicos del sistema nacional de salud y vera como el problema de déficit de médicos en España pasa a ser historia.
Resumiendo, implanten medidas como las descritas y harán de la Atención Primaria de Salud un área atractiva para que desde la Universidad el estudiante de medicina desee trabajar en ella como especialista y no con políticas y medidas como las propuestas que año tras año lo único que consiguen es espantar a los estudiantes y especialistas ya formados.