Vladimir Herrero Tarruella

VICESECRETARIO GENERAL

BALANCE DE LA PRIMERA SEMANA DE HUELGA INDEFINIDA

Con más de 32 años de ejercicio profesional, el nuevo Vicesecretario General de CESM‑CV aporta una trayectoria asistencial sólida, combinada con una participación decisiva en la modernización del sistema sanitario a través del proyecto Abucasis. Ha desempeñado responsabilidades directivas en dos periodos diferentes, antes de reincorporarse plenamente a la actividad clínica, siempre manteniendo un compromiso firme con la defensa de la profesión mediante su labor como delegado sindical.

Asumo esta responsabilidad para continuar el trabajo ejemplar de una compañera incansable, honesta y comprometida, que inicia ahora una merecida jubilación. Aspiro a mantener ese esfuerzo colectivo y cuento con todos vosotros para seguir fortaleciendo nuestro sindicato y alcanzar los avances laborales y profesionales que los médicos y facultativos necesitamos y merecemos.

SITUACIÓN MÉDICA Y FACULTATIVA ACTUAL

El colectivo médico y facultativo continúa regulado por un Estatuto Marco que lleva más de veinte años sin actualizarse. El anteproyecto actualmente planteado no solo no corrige esta anomalía, sino que mantiene desigualdades estructurales profundamente injustas: una jornada ordinaria distinta a la del resto de categorías, horas extraordinarias obligatorias con una retribución inferior al valor de la hora ordinaria y una clasificación profesional que equipara al médico con categorías de menor cualificación, formación y responsabilidad.

Este escenario ha provocado un despertar colectivo y una toma de conciencia generalizada sobre la gravedad de la situación actual y sobre la amenaza que representa para el futuro de la profesión si no se actúa con firmeza.

MOVILIZACIÓN MÉDICA Y HUELGA NACIONAL

La respuesta del colectivo ha sido una movilización nacional sin precedentes, articulada a través de la huelga indefinida intermitente. El Ministerio de Sanidad y el Gobierno de España continúan despreciando y ninguneando a los médicos, mientras muchas Comunidades Autónomas optan por mirar hacia otro lado.

En la Comunidad Valenciana, esta primera semana de huelga ha evidenciado la magnitud del conflicto: servicios mínimos abusivos impuestos por la Conselleria de Sanidad y ya denunciados ante los tribunales, un seguimiento masivo tanto de quienes pudieron ejercer su derecho como de quienes, aun obligados a cumplir servicios mínimos, han denunciado por escrito el abuso en su aplicación. Las movilizaciones en hospitales, centros sanitarios y especialmente las realizadas en Valencia y Alicante han mostrado con claridad la fortaleza y unidad del colectivo.

PAPEL DEL MINISTERIO Y DE LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS

La ministra de Sanidad mantiene una postura rígida, negándose a entablar un diálogo honesto, transparente y constructivo con los médicos. Los principales grupos políticos —PP, VOX e incluso el PSOE— han requerido públicamente que el Ministerio se siente a negociar, reconociendo la legitimidad de nuestras reivindicaciones.

En la Comunidad Valenciana, pese a intentar derivar toda la responsabilidad hacia el Ministerio, el propio gobierno autonómico no cumple sus compromisos electorales: continúa sin implantar las 35 horas semanales reales, retrasa cualquier avance y ofrece acuerdos de productividad complementaria que no cumplen ni siquiera su propia valoración inicial. Se anuncian CAU que solo mejorarán la atención urgente en ocho localidades, dejando al resto en la misma situación crítica. Además, se imponen agendas asistenciales inasumibles en Atención Primaria, incrementando el riesgo clínico, deteriorando la calidad asistencial y aumentando la probabilidad de agresiones a los profesionales.

¿Y AHORA QUÉ?

Nuestra hoja de ruta es clara: mantener la presión sobre el Ministerio y el Gobierno de España con las movilizaciones previstas para marzo, y exigir a la Conselleria de Sanidad que asuma las competencias que sí le corresponden, incluyendo la retribución justa y actualizada de las guardias y la imposición de servicios mínimos respetuosos con la legislación.

La unidad del colectivo médico y facultativo es hoy nuestra principal fuerza. La continuidad de esta unión puede ser determinante para forzar cambios y, si es necesario, provocar una revisión profunda de las decisiones y estructuras dentro de la propia Conselleria de Sanidad.