
Víctor Pedrera Carbonell
Secretario General del Sindicato Médico de la Comunidad Valenciana (CESM-CV)
¿Por qué hemos firmado este acuerdo?

En los últimos días muchos compañeros me han trasladado una misma inquietud: por qué CESM-CV ha decidido firmar este acuerdo con la Conselleria de Sanidad. La pregunta es lógica y merece una respuesta serena, especialmente hacia quienes han participado en las movilizaciones, han dejado de cobrar su sueldo por las huelgas, y han depositado su confianza en nuestro sindicato durante todo este proceso. Precisamente por respeto a ellos creo que es importante explicar qué significa esta firma y, sobre todo, qué no significa.
Firmar este acuerdo no supone renunciar a ninguna de las reivindicaciones que seguimos defendiendo. Tampoco significa que todos los problemas de la profesión médica hayan quedado resueltos. Significa algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más importante: que una parte de las reivindicaciones históricas por las que llevamos años luchando deja de ser una aspiración para convertirse en un derecho efectivo. Ese es, en realidad, el sentido de cualquier negociación sindical. No se trata de firmar por firmar ni de mantener un conflicto de manera indefinida; se trata de aprovechar cada oportunidad para mejorar las condiciones de trabajo de los médicos y consolidar avances que sirvan de base para seguir reclamando aquellos que todavía están pendientes.
En este sentido conviene diferenciar claramente dos escenarios que en ocasiones se presentan de forma interesadamente confusa. El conflicto del Estatuto Marco continúa plenamente vigente y CESM seguirá defendiendo un Estatuto propio para la profesión médica, una regulación justa de las guardias, el reconocimiento de nuestra singularidad profesional y un marco de negociación específico para los facultativos. Nada de eso ha cambiado con este acuerdo. Lo que hemos negociado con la Generalitat Valenciana pertenece a otro ámbito: el de las competencias que tiene una comunidad autónoma para mejorar las condiciones laborales de sus médicos. Y cuando una administración acepta reivindicaciones que durante años ha rechazado, nuestra obligación no es rechazarlas por insuficientes, sino convertirlas en derechos y seguir trabajando para ampliar esos avances.
El acuerdo nos permite conseguir de una vez por todas una jornada de 35 horas de lunes a viernes en primaria y hospitalaria, elimina el sábado como jornada ordinaria, transforma la guardia del sábado en una guardia de 24 horas con la correspondiente libranza añadiendo días adicionales de descanso en hospitalaria cuando se superen las guardias reglamentarias, impulsa la apertura progresiva de los PAC de 24 horas, evita que los médicos de familia tengan que abandonar sus consultas para atender avisos del 112, introduce mecanismos para limitar las agendas, mejora la organización de la Atención Primaria, incorpora medidas para reforzar las plantillas y mejora aspectos relevantes para los MIR, los tutores y las condiciones de trabajo de los facultativos. A ello se añade un elemento de enorme trascendencia estratégica: la creación de un ámbito estable de negociación entre la Conselleria y el Sindicato Médico para abordar específicamente los problemas de la profesión médica. Puede que no sea el aspecto más visible del acuerdo, pero probablemente sea uno de los que tendrá un mayor recorrido en los próximos años.
Es evidente que todavía quedan reivindicaciones pendientes y nadie pretende presentar este acuerdo como un punto final. La historia de los derechos laborales demuestra precisamente lo contrario: las grandes transformaciones nunca llegan de una sola vez, sino mediante la acumulación de conquistas que permiten afrontar cada negociación desde una posición más sólida. Renunciar a una mejora porque no resuelve todos los problemas significaría privar hoy a los médicos de derechos reales a la espera de un acuerdo perfecto que probablemente nunca llegue.
Por eso me gustaría que este acuerdo se valorara con una pregunta muy sencilla: ¿trabajarán en los próximos meses los médicos valencianos en mejores condiciones que antes de su firma? Si la respuesta es afirmativa, y estoy convencido de que lo es, entonces habremos cumplido con la obligación que tiene cualquier organización sindical: transformar reivindicaciones en derechos.
Ese ha sido siempre el modelo de CESM-CV y seguirá siéndolo. Continuaremos siendo firmes allí donde todavía queden reivindicaciones por conquistar y seguiremos negociando cada vez que exista la posibilidad de mejorar la vida profesional de los médicos. Porque esa es la razón de ser de un sindicato médico: defender con firmeza, negociar con responsabilidad y conseguir resultados.