
Víctor Pedrera Carbonell
SECRETARIO GENERAL
El secretario general de CESM confía en recibir una llamada del Ministerio esta misma semana para desbloquear el conflicto sobre Estatuto Marco, mientras la CCAA presionan a Mónica García ante el creciente número de actos médicos cancelados.
La sanidad española atraviesa uno de sus momentos más críticos tras el cierre de la segunda semana de huelga nacional de médicos y facultativos este mes de marzo. El secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), Víctor Pedrera Carbonell, ha expresado a Gaceta Médica su confianza en un movimiento inminente por parte del Ministerio de Sanidad, ya que «espero que el Ministerio de Sanidad nos llame esta semana”, ha afirmado con rotundidad, aunqe ha reconocido haber mantenido conversaciones informales, pero deja la pelota en el tejado de la ministra Mónica García para frenar un conflicto que amenaza con enquistarse hasta el verano.
El balance de CESM sobre las movilizaciones no deja lugar a dudas sobre el malestar estructural del colectivo, con un seguimiento estimado del 80% en el ámbito hospitalario y del 50% en Atención Primaria. Según explica Pedrera, “después de dos semanas en dos meses consecutivos, el apoyo y el respaldo del colectivo se ha mantenido firme, lo que quiere decir que los compañeros apoyan y están por la labor de seguir protestando”.
Este respaldo se produce en un contexto de fatiga acumulada. El secretario general de CESM reconoce que “el agotamiento es inevitable en una huelga”, pero subraya que «el deseo de participar en la protesta ha superado incluso los obstáculos administrativos», en alusión a los servicios mínimos. La huelga, en rechazo al Anteproyecto de Ley de Estatuto Marco, ha tenido «una incidencia notable» en los servicios de salud, provocando el aplazamiento de miles de consultas, pruebas diagnósticas y centenares de intervenciones quirúrgicas, según han reportado regiones como Aragón, Galicia, Asturias o Baleares.
«las nuevas generaciones pues no están dispuestas a seguir trabajando en las condiciones que trabajaron las anteriores y eso el Ministerio lo debe de entender»
El cambio de paradigma: «las nuevas generaciones dicen basta»
Respecto al relevo generacional en la medicina parte de que «no se trata solo de una disputa salarial, sino de una transformación profunda en la mentalidad de los profesionales. Estamos en un momento, creo yo, que es de un cambio de paradigma en la medicina, donde las nuevas generaciones pues no están dispuestas a seguir trabajando en las condiciones que trabajaron las anteriores y eso el Ministerio lo debe de entender”, advierte Pedrera.
Para CESM, esta desconexión entre la normativa vigente y la realidad asistencial está provocando «una fuga de talento sin precedentes hacia la sanidad privada». Pedrera relata un ejemplo sintomático, ya que “en mi Centro de Salud, de los tres médicos que acabaron este año el MIR no se ha quedado ninguno, se han ido los tres a la privada y eso se lo tienen que hacer pensar al Ministerio y a las Comunidades Autónomas”, a los piés de un próximo pleno extraordinario del Consejo Interterritorial de Sanidad, el 9 de abril. Según el secretario general, el nuevo Estatuto Marco «debería adaptarse a estas nuevas realidades en lugar de perpetuar modelos obsoletos».
Las tres líneas rojas del Estatuto Marco: «Hasta aquí hemos llegado»
El conflicto reside en el borrador del Estatuto Marco, un documento que, según CESM, «supone un maltrato a la profesión». Pedrera desglosa tres ejes fundamentales que el Ministerio debe reformar si quiere ver el fin de las movilizaciones:
1. Interlocución directa y sin intermediarios
El colectivo médico exige el derecho a negociar directamente con la administración, ya que según Pedrera, «el colectivo médico estamos en torno entre el 13 y el 15% de peso en la plantilla y eso hace que no tengamos poder de decisión«, recordando su participación en el Ámbito de Negociación, asegurando que este «lo dominan los sindicatos grandes, los generalistas (Comisiones Obreras, UGT…), que son los que toman decisiones por nosotros”, por lo que “neceistamos ser los médicos los que tengamos interlocución directa”.
2. Clasificación profesional adecuada a la responsabilidad
«La actual clasificación mezcla a graduados con 4 años de formación con médicos que han superado 11 años de preparación, grado más especialidad MIR», explica Pedrera que enfatiza que esta diferenciación «debe reconocerse no solo por los años de estudio, sino por la asunción de responsabilidad. Cuando va alguien al juzgado, el que suele ir al juzgado suele ser el médico, nunca va ni el celador ni la enfermera… el que tiene la responsabilidad es el médico y por lo tanto eso se debe reconocer”, argumenta.
3. Una jornada laboral «para los nuevos tiempos»
El tercer gran agravio es la jornada, incluyendo las guardias. «Mientras otros colectivos disfrutan de las 35 horas, los médicos en hospitales comarcales se ven obligados a realizar 60 y 70 horas semanales para mantener los servicios abiertos», denuncia Pedrera que critica que ese exceso de horas “se paga por debajo de la ordinaria, no computa para la jubilación y tiene carácter obligatorio”, calificándolo como una serie de agravios que han hecho que los facultativos digan «hasta aquí hemos llegado».
La «paradoja» de los servicios mínimos
Un aspecto que ha encendido especialmente los ánimos del sindicato es la fijación de servicios mínimos que consideran desproporcionados. CESM denuncia que en muchas comunidades se han impuesto mínimos del 75%, lo que «en la práctica supone boicotear el derecho a la huelga«.
Pedrera compara la situación de Madrid, ya que “en los meses de junio, julio, agosto y septiembre, los planes de vacaciones tienen menos dotación de personal que en estos los servicios mínimos. Y eso es una paradoja”. Más recientemente, el secretario general cita el ejemplo del festivo del 19 de marzo en Valencia, donde «en los hospitales había la mitad o menos de la mitad de personal que la que había con servicios mínimos durante la huelga». Esta «incongruencia» ha llevado a varios sindicatos autonómicos a interponer denuncias judiciales contra las consejerías de sanidad.
CESM denuncia que en muchas comunidades se han impuesto servicios mínimos del 75%, lo que «en la práctica supone boicotear el derecho a la huelga»
Presión regional y la vía de la mediación
Para CESM, el conflicto ha trascendido el ámbito estrictamente sindical para convertirse en un problema de coordinación nacional. Varias comunidades autónomas han mostrado su inquietud por el impacto asistencial. En Andalucía, por ejemplo, se estima la pérdida de más de 158.000 actos asistenciales, mientras que en Galicia se han suspendido cerca de 23.000 actos médicos en apenas dos días, lo que ha llevado a las distintas Consejerías de Sanidad ha presionar al Ministerio de Mónica García para que reabra el diálogo con el colectivo médico.
Ante este bloqueo, regiones como País Vasco, Canarias y Castilla-La Mancha han solicitado formalmente una mediación independiente. Aunque la propuesta inicial de las autonomías de contar con asociaciones de pacientes fue rechazada porque «resulta necesario un perfil mucho más técnico y laboral«, Pedrera no descarta la figura del mediador si el Ministerio sigue sin dialogar.
“Habría que buscar un mediador en condiciones, conocedor del tema y que fuera aceptable tanto por la administración como por nosotros”, explica, volviendo a sugerir un perfil con un componente mucho más técnico.
El Consejo Interterritorial del 9 de abril
El próximo hito en este calendario de tensión será el pleno extraordinario del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), convocado por el Ministerio para el 9 de abril. Esta reunión monográfica tratará precisamente las consecuencias de las huelgas y la reforma del Estatuto Marco.
“Nosotros sí que le hemos dicho al ministerio que tenemos voluntad de alcanzar un acuerdo, no de eternizar este conflicto”
Víctor Pedrera espera que esta cita «no se convierta en una pelea entre administraciones», sino en un foro «para buscar un punto de encuentro con el colectivo médico y evitar que la sanidad pública se siga quedando sin profesionales. O se hace un cambio de chip y se empieza a pensar en que los médicos se están largando porque no están contentos de cómo se les trata, o esto no tendrá solución”, advierte con preocupación.
A pesar de la voluntad de acuerdo manifestada por CESM, el sindicato no piensa dar un paso atrás si no hay propuestas firmes sobre la mesa. Por el momento, «el calendario de movilizaciones se mantiene firme hasta junio”. El secretario general de CESM insiste en que, aunque tienen «voluntad de alcanzar un acuerdo» y no quieren «eternizar el conflicto», la pelota está ahora en el tejado del Ministerio. La esperanza de que la llamada se produzca esta misma semana sigue viva, pero el colectivo médico se muestra dispuesto a mantener el pulso si la administración no reacciona.