
Rafael Pérez Trullás.
Facultativo Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
Delegado Sindical de CESM-CV.
Los médicos de España están en pie de guerra. Ha llegado el momento de decir: BASTA YA. Las condiciones de trabajo de nuestros médicos son deplorables. Condiciones que en vez de mejorar van a ir a peor con el nuevo proyecto de Estatuto Marco que promueve el Ministerio de Sanidad y cuya cabeza principal, parece mentira, que alguna vez haya ejercido la ciencia y el arte de la medicina. Y es por eso que se han empezado a promover movilizaciones por todo el territorio nacional. Ya hubo una concentración de médicos en las puertas de los centros sanitarios el pasado día 10 de febrero, se concentraron los delegados sindicales de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) a la que se unieron otros sindicatos como el Sindicato Médico Andaluz (SMA) y de otras comunidades autónomas con el respaldo de la Organización Médica Colegial (OMC) el día 13 frente al Ministerio y se ha convocado una gran manifestación el día 22 de marzo en Madrid y una huelga de médicos para el 23 de mayo (hacía décadas que no se convocaba una a nivel nacional).
Nuestra Ministra de Sanidad no se ha dado cuenta de que intenta cabalgar sobre un caballo muerto. Permitan que les explique por encima la teoría del Caballo Muerto. Esta teoría es una metáfora satírica sobre la tendencia a insistir en estrategias ineficaces en lugar de reconocer su fracaso y cambiar de enfoque. Se basa en la idea de que, si tu caballo está muerto, no sirve de nada seguir montándolo, pero en la práctica, las organizaciones (en nuestro caso el Ministerio y los sindicatos no profesionales) suelen reaccionar con medidas tan absurdas como:
- Comprar un látigo más grande (esforzarse más en algo que no funciona).
- Decir que siempre se ha hecho así (resistirse al cambio).
- Crear un comité para estudiar el caballo muerto (burocratizar el problema).
- Comparar el caballo muerto con otros caballos muertos exitosos (justificar el fracaso).
- Reestructurar el establo (cambiar cosas superficiales sin abordar el problema real).
Si aplicamos esta teoría al Anteproyecto del Estatuto Marco que el Ministerio de Sanidad está impulsando, con la connivencia de sindicatos de clase que no representan los intereses de los médicos españoles, podríamos ver ciertos paralelismos con las medidas que han generado el rechazo de los médicos:
- Intenta «revivir» el modelo estatutario sin solucionar sus problemas: En lugar de abordar los problemas estructurales del sistema sanitario (precariedad, falta de incentivos, sobrecarga asistencial), se insiste en modificaciones legislativas que no resuelven las causas profundas del malestar médico.
- Niega la realidad de la fuga de profesionales: Se ignoran las quejas de los médicos, que advierten sobre las malas condiciones laborales y buscan empleo en el extranjero o en la sanidad privada. En lugar de cambiar el sistema, se intenta imponer más rigidez en el modelo de contratación.
- Se crean comités y mesas de negociación sin voluntad real de cambio: Se convoca a sindicatos en los que no hay apenas representatividad de los médicos españoles para dialogar ( véase que los representantes de los principales sindicatos de la mesa de negociación como UGT, CCOO o CSIF son enfermeros y del resto sólo hay un médico en una coalición sindical con el SATSE que es el sindicato de enfermería), pero sin aplicar mejoras sustanciales, lo que prolonga el problema en lugar de resolverlo.
- Se defiende el anteproyecto con el argumento de la equidad y la estabilidad: Se intenta justificar el Estatuto Marco como una medida para homogeneizar condiciones laborales, pero sin dar respuesta a las demandas específicas de los médicos. No es que los médicos se sientan superiores al resto de trabajadores de la sanidad. El problema es que tienen una serie de características específicas que no tienen el resto de profesionales del sector como por ejemplo las guardias. Todos (limpiadores, TCAEs, enfermeros, celadores…) somos necesarios y cada uno tiene sus competencias y deben ejercer su función.
- No invierte en mejorar el sistema, sino en maquillar los problemas: En lugar de aumentar los recursos para la sanidad pública o mejorar las condiciones laborales, se enfocan en ajustes administrativos que no abordan la raíz del problema.
En conclusión, el Anteproyecto del Estatuto Marco podría verse como un caballo muerto en la medida en que el Ministerio de Sanidad intenta seguir adelante con una reforma que no responde a las necesidades reales de los médicos en España. En lugar de reconocer que el modelo actual necesita un replanteamiento profundo, se insiste en estrategias burocráticas y de control que solo generan más descontento. Como dice la teoría: cuando el caballo está muerto, lo mejor es bajarse y buscar otro medio de transporte. Es decir, si lo que pretende es fidelizar a los médicos españoles para que los ciudadanos puedan tener una atención pública, gratuita, universal y de calidad lo que van a conseguir es precisamente todo lo contrario. La fuga de talento es una realidad que con el nuevo estatuto no se va a solucionar sino que va a empeorar. Y es por eso que los médicos en España solicitan la creación de un estatuto propio. Y esto no es una novedad, queremos un estatuto propio al igual que lo tienen los jueces en el Ministerio de Justicia o los maestros en el Ministerio de Educación, porque las funciones y la idiosincrasia de estos profesionales es distinta de las de un celador, un administrativo o un auxiliar de justicia al igual que pasa con la medicina.
Esperemos que por el bien de la salud de los ciudadanos de este país que nuestra Ministra deje de intentar cabalgar sobre un caballo muerto.