Mª Soledad Botella Rodríguez

Médico de Familia y delegada de CESMCV

La Atención Primaria es el pilar del sistema sanitario valenciano, sufriendo desde hace años sobrecarga asistencial, déficit de personal, agendas saturadas, precariedad y poco reconocimiento.

Esta situación está llevando a una fuga masiva de médicos, tanto a la privada como fuera de España, hecho que ha conseguido desmantelar la Sanidad Pública, que está en caída libre desde hace tiempo

Estamos en una época en la que la sociedad tiene prisa, es la sociedad de la inmediatez, todo lo quieren “ya”.

La sociedad demanda que los médicos estén hiperconectados, pero en la situación actual, las agendas sobresaturadas favorecen que estemos más lejos que nunca del paciente. Los gestores deben dejar de poner la presión en nuestra vocación, porque ya no se puede más y los médicos claudican.

Tenemos una realidad indiscutible, la cronicidad y el envejecimiento de la población, y que nuestra Atención Primaria está rota y dañada. La Atención Primaria se apaga, y con ella la primera línea de salud.

Si el pilar falla, se deteriora todo el sistema. Tendremos peor salud, menos adherencia a los tratamientos y más mortalidad. Tendremos urgencias saturadas, más desigualdad, siendo los más vulnerables los más afectados.

El médico de Atención Primaria es, por naturaleza, el médico que escucha, que previene, que entiende de cronicidad, pluripatología, es el médico que la población necesita en primera línea porque toda su atención es longitudinal.

El futuro nos necesita cerca. Sin médicos en Primaria no existe Sanidad posible. Es una especialidad relacional, ética y contextual. El núcleo de nuestra especialidad es la continuidad asistencial.

La continuidad no es rutina, es el conocimiento que salva vidas. No solo tratamos enfermedades, sino que también acompañamos a personas enfermas a lo largo del tiempo adaptándonos a las necesidades de cada paciente. Somos la medicina del vínculo, de la cercanía y la confianza. Esta medicina es la que demanda y solicita la población. Pero para cuidar, también necesitamos condiciones que nos cuiden.

En la actualidad, la Atención Primaria está agrietada, pero dentro de esta grieta, tenemos que ser capaces de ver luz, esto requiere un esfuerzo conjunto y unánime. Pero no todo vale, debemos dignificar nuestra profesión. A veces pienso que la solución tiene que venir de dentro, no desde la política, que poco están haciendo, habrá que poner humanidad donde el sistema quiere que pongamos prisa y ver a los pacientes que podamos y a las 15 horas cerrar la consulta, ya que habrá terminado nuestra jornada laboral.

La Conselleria tiene que valorar que está poniendo en riesgo la salud de los médicos y ciudadanos: urge abrir los PAC/PAS 24 horas. Por una Atención Primaria digna y eficiente es necesario ¡ya!

Cuidar la Atención Primaria no es un gasto, es una inversión, es salvar la salud de un país entero. La Atención Primaria es el tronco y la raíz de todo el árbol que representa el sistema sanitario. Si el tronco no es fuerte y las raíces no son consistentes y poderosas, el árbol muere.

Los médicos de Familia hemos ofrecido siempre nuestra disposición y voluntad de colaborar en defensa de una sanidad pública segura, sostenible y de calidad. Pero los políticos deben escuchar a quienes trabajamos en la trinchera y conocemos los problemas del día a día.

Y a mis compañeros de Primaria, gracias por cuidar, estar y por seguir haciendo el esfuerzo de creer en la medicina de Familia, aunque esté muy rota.